18 de febrero de 2020
18.02.2020

El octogenario que arrolló mortalmente a su vecino en Ribadesella conducía bebido

l J. M. F. C. se refugia en Arriondas con su hermana, tras quedar libre - l "Solo tomé un café", dice, para indignación de la familia de la víctima

18.02.2020 | 01:02
El lugar donde se produjo el mortal atropello del domingo.

Ribadesella sigue impresionada por el terrible suceso de anteayer domingo, la muerte del constructor Juan Carlos García Sánchez al ser arrollado mientras cambiaba una rueda de su todoterreno en la carretera del Carmen, poco después de las siete de la tarde. El causante de esta muerte, José Manuel F. C., de 84 años, residente en La Granda, a poco más de un kilómetro de Pando, donde vivía la víctima -una vecina aseguró incluso que eran "amigos"-, dio positivo en el control de alcoholemia. Los agentes de la Guardia Civil lo detuvieron por un delito contra la seguridad vial y otro de homicidio imprudente. Luego quedó en libertad. Ayer se refugió en casa de su hermana y su sobrino en Arriondas.

"Solo tomé un café", aseguran que dijo, pero esta frase ha indignado a los familiares de Juan Carlos García, que ayer por la tarde velaban al fallecido en Ribadesella, después de que se le practicase la autopsia en el Instituto de Medicina Legal de La Corredoria. El hijo varón de la víctima -tiene además otra hija- reaccionaba con rabia contenida al escuchar la frase atribuida al octogenario. "Dice que solo tomó un café..., sí, pero le echó güisqui", dijo a la puerta del velatorio, que fue un incesante ir y venir de familiares, amigos y conocidos, traspasados por una muerte tan inesperada como incomprensible. El joven corroboró que el anciano había dado positivo en alcoholemia.

El coche de la víctima, con la rueda pinchada.| LUISMA MURIAS

El hijo del fallecido, llamado también Juan Carlos, desmintió que estuviese con su padre en el momento en que se produjo el accidente, cuando el hombre regresaba a su casa en Pando de una cacería que se había celebrado en Cangas de Onís y sufrió un pinchazo. "Yo estaba en Pando y bajé hasta allí al enterarme", puntualizó. También desmintió que el octogenario que causó el accidente hubiese pedido perdón a la familia, algo que se ha extendido entre los vecinos. "Él estaba por allí, pero no le escuché decir eso", indicó.

En el lugar del siniestro aún quedaban ayer restos de la lucha de los sanitarios por mantener con vida al constructor riosellano: vendas ensangrentadas, jeringuillas, una manta con la que se tapó a la víctima... Los vecinos no entienden cómo ha podido producirse este accidente, aunque reconocen que la zona está muy mal iluminada y "muchos corremos bastante por allí".

El hijo de la víctima, a la derecha, en el velatorio. | LUISMA MURIAS


Pero no era el caso de José Manuel F. C., un hombre bastante sociable para su edad, que se distinguía por la lentitud con la que conducía, que llegaba a exasperar a sus vecinos. "Iba siempre en segunda. Era habitual oír a la gente: 'Ya me tocó otra vez ir detrás de Fraga (el octogenario)'. Yo a veces le decía que también existían la tercera y la cuarta", indicó una hostelera riosellana. Otro vecino se mostró estupefacto: "El vecino que iba más despacio de todos fue el que atropelló a Juan Carlos". Lo cierto es que la víctima no había señalizado el lugar donde se detuvo a cambiar la rueda. Algunos vecinos lamentaron que no hubiese parado un poco antes, donde había más hueco.

En La Granda viven los suegros de la víctima -que a primera hora de la tarde de ayer aún no sabían lo que había ocurrido-, y Juan Carlos García pasaba casi a diario por allí con su hijo, que tiene una ganadería en la localidad. "Estamos realmente consternados con lo que ha pasado. Fraga baja a Ribadesella los miércoles y los domingos. Los miércoles va a pasar el día con su hermana, que viene desde Arriondas en tren. Los domingos baja a pasar el día en la villa. El accidente fue cuando volvía. Yo no sé lo que va a ser de él ahora, terminar la vida así, con esta desgracia. Nos duele en el alma porque son dos vecinos muy queridos", explicó una vecina del octogenario. Soltero, vive solo y se desplaza en el Renault 5, con el que atropelló mortalmente a su vecino, y que ayer estaba aparcado en la cochera de su casa.

El coche del octogenario, en La Granda. | LUISMA MURIAS

El todoterreno de Juan Carlos García estaba estacionado en su finca de Pando, junto a varias grúas y material de construcción. Una de las ruedas, la izquierda de atrás, estaba pinchada. Fue la que se disponía a cambiar cuando se produjo el fatal accidente. Al parecer, en ese momento, el constructor de 62 años estaba tendido bajo el vehículo para proceder a elevarlo. En el interior del mismo todavía están el material de caza que había utilizado en la batida en la que participó anteayer en Triongo.

Otra vecina, ésta de Pando, se mostraba abatida, mientras paraba el coche para leer la esquela pegada en la marquesina del pueblo. "Es que son vecinos conocidos los dos, es muy triste lo que ha pasado, muy mala suerte", aseguró la mujer. Juan Carlos García será incinerado a primera hora de la tarde de hoy en el tanatorio de Cabueñes, en Gijón. Previamente, a mediodía, se celebrará un funeral en la iglesia parroquial de El Carmen, en Ribadesella.

En la villa riosellana no se hablaba de otra cosa. Una vecina ofrecía a su propia teoría sobre lo ocurrido: "Es que a determinadas edades, no debería permitírseles conducir".

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