04 de marzo de 2020
04.03.2020

"Todo es un montaje", dice el acusado de prostituir a dos mujeres, una en Avilés

"Ejercía violencia física y psicológica contra mí", clama llorando una de las dos víctimas, que afirma haber sido obligada a hacer la calle

04.03.2020 | 01:30
La calle Llano Ponte, en Avilés

"Todo es un montaje orquestado por un tercer hombre". Con esas palabras se defendió ayer su inocencia en la Audiencia Provincial el rumano acusado de obligar a dos mujeres a prostituirse en Avilés y Pontevedra. El procesado, que afronta 18 años de prisión y 10 de libertad vigilada, afirmó que las mujeres que le acusan lo hacen por celos. "Tienen envidia de que haya rehecho mi vida", aseguró.

Según el escrito de Fiscalía, el acusado obligó a dos mujeres a prostituirse. El primer caso tuvo lugar en marzo de 2010. Tras conocerla en un club de Oviedo, le prometió una vida y común y la convenció para que se fuesen a vivir juntos a Avilés. Todo se torció a los pocos días de convivencia. Fue entonces cuando el hombre, alegando que carecían de ingresos, le dijo que debía prostituirse en la calle Llano Ponte. Ante su negativa, la golpeó y amenazó. También le forzaba a darle todo el dinero obtenido haciendo la calle. A finales de 2011 la mujer logró escapar. "Ejercía violencia física y psicológica contra mí", declaró ayer la víctima, llorando tras un biombo.

En 2015 volvió a repetir jugada. En este caso con una mujer que conoció en una discoteca de Oviedo. Nuevamente le prometió un feliz futuro juntos. Esta vez en Pontevedra. Y nuevamente, ese idílico porvenir acabó convirtiéndose en un infierno. Tal y como relató ayer ante el tribunal esta segunda víctima, el acusado le obligaba a prostituirse a base de golpes. También de amenazas, centradas en el resto de su familia, que residía en Rumanía. En marzo de 2016, la mujer logró escapar gracias a un dinero que le prestó un conocido. "No me dejaba dinero ni comunicarme con mi entorno", relató. Según el Ministerio Público, a esta segunda víctima también le robaba el dinero. En total, estima que el procesado se hizo con 22.914 euros de las mujeres.

El testimonio de esta segunda fue corroborado ante el tribunal por una mujer que conoció en Galicia y que dijo saber que ésta ejercía la prostitución de manera coaccionada. También prestó declaración el hombre que la ayudó a escapar, y que afirmó que no pudo contactar con la víctima mientras residió en Galicia. Asimismo, testificaron agentes de la Policía Nacional que investigaron el caso, y que hablaron de indicios de trata de mujeres en el asunto.

El acusado defendió que todo era un montaje orquestado por un tercer hombre "que era el verdadero proxeneta". Por parte de la defensa, además del acusado también declaró su actual pareja, con la que reside en Irún (Guipúzcoa) y que afirmó que la convivencia es normal.

La Fiscalía considera que el acusado es autor de dos delitos de prostitución coactiva y uno de blanqueo de capitales, por los que pide 15 años de prisión, así como 40.230 euros en multas e indemnizaciones por valor de 20.000 euros para cada víctima. También 10 años de libertad vigilada. La acusación particular de eleva la pena de prisión a 18 años.

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