07 de marzo de 2020
07.03.2020
La Nueva España

El jurado aprecia legítima defensa en la actuación de un hombre que dio 20 martillazos y cuchilladas a un vecino

El presunto homicida de Llíria temía por su vida pero "se excedió en la intensidad de los medios empleados"

07.03.2020 | 12:19
El acusado de matar a martillazos y cuchilladas a su vecino.

Una eximente incompleta por legítima defensa pese a considerar probado que mató a su vecino de una veintena de martillazos y cuchilladas en el rellano de su piso, en una finca de Llíria (Valencia) en diciembre de 2017. Así lo ha apreciado un jurado popular al declarar culpable de un delito de homicidio al acusado, un italiano de 59 años, pero a su vez considerar como cierto su relato de que actuó así porque temía por su vida y la de su pareja, después de que la víctima irrumpiera de forma violenta en su vivienda portando un cuchillo.

Solo el propio acusado y su compañera sentimental, que se encontraba en la casa cuando se cometió el crimen entre las 19.40 y las 20.00 horas del 1 de diciembre de 2017, sostenían la tesis de la defensa propia. De hecho, el procesado trató de ocultar su crimen y dijo desconocer lo ocurrido cuando abrió la puerta a los agentes de la Guardia Civil que llegaron tras el hallazgo del cadáver en su mismo rellano.

Ha quedado probado que la víctima, de 56 años, se encontraba en estado de embriaguez después de haber estado consumiendo bebidas alcohólicas en diversos bares de la localidad, dando una tasa de 2,86 gramos de alcohol por litro de sangre. Ello implicaría que no estaba en condiciones de defenderse y mucho menos de atacar a nadie, pero el jurado ni siquiera lo ha tenido en cuenta.

Asimismo, en el objeto de veredicto, que tuvo que ser devuelto al jurado hasta en dos ocasiones por sus incoherencias en cuestiones que por un lado consideraban probadas y por otro se contradecían apuntaban incluso al homicidio por imprudencia, se considera probado que el acusado abrió la puerta del domicilio de forma voluntaria sin percatarse de la presencia de su vecino y que no hubo discusión alguna entre ellos.

Así, según esta versión de los hechos, la víctima -completamente ebrio- se habría abalanzado armado con un cuchillo, del cual no se acreditó si correspondía ni a una vivienda ni a la del otro. Y que el acusado «se excedió en la intensidad de los medios empleados para defenderse». La pena inicial de veinte años que solicitaba el fiscal por asesinato será de dos a nueve años en base a dicho veredicto.

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