11 de julio de 2020
11.07.2020
La Nueva España

"Fue una labor de gran precisión", narran los bomberos que liberaron la mano de una canguesa de una picadora de carne

La operación para desmontar la máquina se prolongó más de una hora y permitió que la mujer salvara la extremidad pese a perder algunos dedos

11.07.2020 | 00:27
Equipo de bomberos que atendió a la herida en Cangas del Narcea.

"Hicimos todo lo posible para generar el menor daño; fue un trabajo de extrema precisión". Benjamín García y Pablo López son los jefes de Bomberos del 112 en el Suroccidente y el centro de Asturias, respectivamente. Ambos coordinaron las labores para trasladar y salvar la mano de la mujer, cuya extremidad quedó atrapada dentro de una picadora de carne en una carnicería de Cangas del Narcea. Los seis bomberos que intervinieron tardaron una hora y cuarto en desmontar la máquina, desatornillando y cortando chapa con una precisión de cirujanos que permitió que la mujer, dentro de la gravedad de lo sucedido, solo haya perdido algunos dedos.

Eran las siete y media de la tarde cuando el Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias recibía el aviso del accidente laboral. De inmediato se trasladó la alerta al Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU), que envió a un equipo de atención primaria y la ambulancia de soporte vital básico, y se movilizó a una dotación de bomberos del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) del parque de Cangas del Narcea.

"Los dos bomberos que acudieron junto con los sanitarios jugaron un papel fundamental, no solo por la primera asistencia que se practicó a la mujer, sino porque fueron los que valoraron la situación que permitió combinar la logística con la salud de la accidentada", explicó Benjamín García. Fue así cómo se decidió su traslado al Hospital Carmen y Severo Ochoa para el posterior traslado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en el helicóptero del grupo de rescate del SEPA.

"El traslado se decidió porque el Hospital de Cangas carece de cirujanos plásticos, por lo que antes o después habría que llevarla al HUCA. Pero además, no hacerlo rápidamente suponía perder tiempo y que el helicóptero ya no pudiera volar si se hacía de noche. Esta decisión fue clave", relató el jefe de Bomberos de la zona suroccidental.

Simultáneamente ya se había dado aviso al jefe de Bomberos del área central, Pablo López. "Fueron los cirujanos plásticos los que solicitaron nuestra intervención", cuenta. Así se inició una labor de coordinación entre sanitarios y bomberos. Los primeros se encargaron del traslado en el helicóptero. "La mujer estaba consciente y muy entera. Se la medicó para el dolor y se la esterilizó, y ella sola se colocó en el asiento para que nosotros pudiéramos poner la máquina en el suelo de manera que no sufriera más daños", relató Benjamín García.

Mientras la aeronave volaba, Pablo López y otros dos bomberos llegaban al HUCA, y los dos que habían atendido a la víctima en Cangas "volaban" por carretera para llegar a tiempo de la intervención. Solo tardaron 20 minutos más que sus compañeros pese a la distancia, pero su presencia era importante porque conocían mejor la situación. "Lo peor es que no podíamos ver el alcance real, por eso teníamos que avanzar lo máximo posible en la excarcelación sin provocar daños", relata el jefe de Bomberos de la zona central.

Una vez que la mujer estuvo anestesiada se procedió al análisis de la pequeña máquina industrial. "Seríamos como 15 o 20 personas en el quirófano entre nosotros seis y el personal sanitario, pero la calma y la coordinación fue fundamental para que todo saliera bien", destacaron los jefes de Bomberos.

El trabajo de excarcelación comenzó con el corte de la chapa exterior, para luego desatornillar la parte mecánica y por último realizar los cortes de precisión. "Los dos bomberos elegidos en La Morgal trabajaron en el metal y tienen conocimientos. No se hizo ni un solo movimiento en falso, pese a que el riesgo era muy grande", aseguró Pablo López. Su intervención fue un éxito y, una vez finalizada, abandonaron el quirófano. "No solemos tener este tipo de operaciones, pero todo salió muy bien", resumieron.

Una vecina muy querida

"Cuando vi el despliegue de los servicios médicos no me quise ni asomar". Así se vivió de cerca uno de los peores accidentes laborales que se recuerdan recientemente en Cangas del Narcea. Todo sucedió el jueves por la tarde, casi a la hora de cierre. La dueña de la Carnicería Narcea, de 42 años, tuvo que ser trasladada al hospital al quedar una de sus manos atrapada en una máquina picadora por motivos que aún se desconocen.

Al principio parecía que todo se iba a solucionar en el Hospital Carmen y Severo Ochoa, pero al no poder excarcelar la mano de la máquina, se decidió evacuar a la mujer al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en helicóptero.

Aunque la operación fue complicada, siendo necesaria la colaboración de los bomberos para poder separar la máquina de la extremidad, lo más grave ya ha pasado. Según el hermano de la víctima, Juan de Sol, parece que todo va bien y pronto podrá volver a pasear por las calles canguesas. "Han tenido que amputarle las zonas dañadas, pero ya está en planta mostrando mejoría", explica con alivio tras los duros momentos y la incertidumbre vividos el jueves.

La gravedad del suceso ha calado entre sus vecinos, que se declaran consternados. "Es una mujer muy querida por todos, es una verdadera pena lo que ha pasado. Mi marido y yo somos clientes de la carnicería desde hace 28 años. Es una vecina que queremos mucho", comentó Alicia García, propietaria de la cafetería Mallo Menéndez, que se encuentra a menos de 100 metros del local donde ocurrió el accidente laboral.

Un trabajador de uno de los negocios colindantes estaba en su puesto en el momento de los hechos. "Es una chica muy agradable y simpática, por eso cuando vi lo que estaba pasando me resultó tan duro que decidí quedarme en mi sitio y no salir", confiesa el hombre, que prefiere no revelar su identidad. "Espero que se recupere lo antes posible y así verla pronto por aquí", agrega.

Los vecinos de Cangas del Narcea tardarán en olvidar este grave suceso, ya que el accidente causó un gran revuelo en el vecindario y el despliegue de los servicios médicos para atender a la mujer herida obligó a regular el tráfico en la calle Uría, una de las vías más transitadas de la villa canguesa.

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