27 de septiembre de 2020
27.09.2020
La Nueva España

La hora de la viuda negra

Un jurado popular enjuicia mañana a la mujer acusada de asesinar en Alicante a su marido dos semanas después de casarse en 2018 y al «cuidador» de ella. Los encausados no admiten su culpabilidad y se enfrentan a penas que suman 62 años de prisión

27.09.2020 | 12:04
La conocida como viuda negra, en uno de sus traslados a los juzgados de Alicante para realizar diligencias.

Dos años y un mes después del asesinato a puñaladas de un jubilado de 69 años en Alicante, la viuda de la víctima y su «cuidador» se sentarán desde este lunes en el banquillo de los acusados de la Audiencia para ser juzgados por un jurado popular. María Concepción M.V. –Conchi– y Francisco P.O. –Paco– serán juzgados por el conocido como crimen de la viuda negra de Alicante. Ambos se enfrentan a elevadas peticiones de prisión por parte de la acusación particular –31 años de cárcel a cada uno– y de la Fiscalía –30 años a Conchi y 28 a su «cuidador». El jurado popular deberá decidir si ambos acusados son culpables, como ha sostenido desde el principio la Policía, el fiscal y el juez instructor, o bien son inocentes, una versión en la que por ahora sólo creen ellos mismos y sus abogados defensores, José Soler Martín y Francisco Sánchez-Camacho.

Salvo imprevistos de última hora, el juicio comenzará mañana lunes después de haberse barajado la suspensión por efectos colaterales del coronavirus. El «cuidador» de Conchi está recluido en uno de los módulos de la cárcel de Villena que ha estado en cuarentena durante diez días por el contagio con covid de una profesora del centro. La primera jornada estará dedicada a la constitución del jurado e interrogatorio de los acusados, mientras que el martes y miércoles comparecerán 27 testigos y unos 30 peritos.

La sesión del jueves está reservada para los informes de las acusaciones y las defensas y el viernes se entregará el objeto del veredicto del jurado para que delibere sobre la culpabilidad o inocencia de los dos procesados.

El abogado de Conchi, José Soler, pidió al tribunal que la acusada declarase en último lugar, después de los testigos y peritos, al considerar que es más garantista, pero el tribunal ha denegado la petición.

Móvil

Si Conchi y Paco mantienen la versión ofrecida hasta ahora en sede judicial, que no es otra que se limitaron a auxiliar al marido de ella después de ser atacado por terceras personas, sólo podrán barajarse hipótesis y sospechas sobre el verdadero móvil de este crimen, por lo que nunca se sabrá con certeza el fin último de acabar con la vida de José Luis.

En la vista también será objeto de análisis el estado mental de Conchi, una mujer que se desplazaba en silla de ruedas cuando ocurrieron los hechos y que milagrosamente dejó de usar poco después de ingresar en prisión-Según el fiscal y la acusación particular, fingía una inmovilidad que en realidad no padecía. Un informe psiquiátrico encargado por el juzgado recoge que la acusada es imputable a todos los efectos y que tiene íntegras sus facultades intelectivas y volitivas. No obstante, sí señala que padece un trastorno de personalidad y tiende a la «teatralización».

La acusación particular, ejercida por el abogado Aitor Prieto Razquin en nombre de la familia de José Luis, no sólo reclama una dura condena de cárcel para los acusados, sino también una indemnización de 50.000 euros a cada uno de los dos hijos del fallecido y a una hija de la anterior esposa del fallecido, con la que mantenía una relación análoga a la paternofilial desde los cuatro meses.

El crimen de la viuda negra ocurrió sobre las diez de la noche del 20 de agosto de 2018 en un aparcamiento de tierra situado en la calle Sol Naciente, en la Albufereta. Según las acusaciones pública y particular, Conchi y Paco estaban esperando en el aparcamiento a José Luis con el objetivo de ejecutar su macabro plan. Según el fiscal, los procesados citaron allí a la víctima para obtener «mayores ventajas y facilidad para la ejecución de su plan», así como para evitar que José Luis «pudiese pedir auxilio, dificultando así sus posibilidades de defensa».

Ropas oscuras y guantes

Los acusados acudieron con «ropas oscuras y gorras en la cabeza y también guantes de goma de los usados por los electricistas». La excusa que dieron los acusados para justificar sus vestimentas fue que habían quedado en esta zona de la Albufereta con la víctima porque iban a echar unas flores en el lugar donde se esparcieron las cenizas de una hija fallecida de Conchi y debían saltar una valla y no querían ser vistos.

José Luis llegó al aparcamiento de tierra en la furgoneta de un amigo y los acusados se abalanzaron de forma sorpresiva sobre él con el propósito de matarle. A empujones llevaron a la víctima hasta una zona del aparcamiento, donde le tiraron al suelo entre dos coches y le agredieron con destornilladores y se los «clavaron repetidamente hasta causarle la muerte», según las acusaciones. Una policía fuera de servicio y un amigo que iban caminando por la avenida Villajoyosa presenciaron desde la carretera de la Cantera la agresión y la agente acudió a detenerles. Su testimonio es una de las principales bazas que tienen las acusaciones para desmontar lo que consideran una versión inverosímil de los acusados.

La autopsia señala que la causa de la muerte fue un shock hemorrágico. El informe forense recoge más de 20 heridas incisas o punzantes, pero una cuchillada que la afectó a la yugular y carótida fue la mortal. Para la Fiscalía y la acusación particular, le causaron un sufrimiento innecesario a José Luis.

El jurado popular tiene la última palabra sobre un crimen cuya autoría no ha ofrecido duda alguna desde el principio a la Policía.

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