Ni los confinamientos perimetrales detienen la delincuencia en Asturias. Tres individuos completaron una vuelta criminal al Principado en la medianoche del martes al miércoles. Comenzaron en Avilés, donde robaron un vehículo que después les transportó hasta las localidades en las que cometieron distintas fechorías. Su peculiar vuelta delictiva a Asturias tuvo tres etapas: el asalto a una sidrería de Lugones, a un estanco del polígono de Silvota y a un bar de Gijón. El “modus operandi” coincide con el habitual de la denominada “banda del Seat León”.

El recorrido de los tres sujetos comenzó al filo de la medianoche en Avilés. Allí se hicieron con el coche, un Seat Ibiza de color blanco. Saltándose a toda velocidad el cierre perimetral decretado por el Gobierno regional en esta ciudad y el consiguiente toque de queda, y sin encontrarse obstáculos en forma de patrulla policial se dirigieron al centro de Asturias. En la frontera de Siero con Oviedo, en Lugones, cometieron el primer robo. Blandiendo una alcantarilla, dos de los implicados reventaron la luna de una céntrica sidrería, mientras su compinche les esperaba en el vehículo.

Entraron al local encapuchados y sin soltar la tapa de las conducciones. De hecho, volvieron a utilizarla para reventar a golpes la tragaperras. Se llevaron unos 700 euros de la recaudación de la máquina recreativa, según apunta el propietario del establecimiento, lleno de pesar por los destrozos llevados a cabo por los delincuentes.

Los ladrones se llevaron al menos 700 euros de una tragaperras y 5.000 euros en tabaco

En la sidrería apenas permanecieron un minuto y medio antes de volver a subir al coche en dirección a su siguiente objetivo, el polígono de Silvota, en el concejo de Llanera. Tras conducir apenas cinco minutos, lo alcanzaron. En esta ocasión, solo uno de ellos se bajó del auto frente al estanco del área industrial.

La operación fue similar a la realizada en la sidrería y el botín más goloso. Según confirmó el propietario del estanco, el sujeto reventó el cristal exterior “con una maza o algo así” y entró rápidamente en busca de tabaco. En apenas otro minuto y medio consiguió hacerse con 5.000 euros en cajetillas, antes de regresar al vehículo y emprender la huida.

A velocidad de vértigo, los tres delincuentes abandonaron el polígono en el Seat Ibiza que habían sustraído en Avilés y se dirigieron a Gijón, donde habían planeado un nuevo asalto. Cruzaron los límites municipales de la ciudad más poblada de la región obviando el cierre perimetral y, según apunta el propietario del estanco de Silvota, “forzaron la luna de un bar”. Un modus operandi que ya se ha visto en repetidas ocasiones en los últimos meses en Asturias, mayoritariamente asociado a los miembros de la “banda del Seat León”.

Esta vez, la operación tuvo la dificultad añadida de moverse incumpliendo el toque de queda impuesto a las doce de la noche, sorteando la vigilancia policial. Los tres individuos consiguieron completar un recorrido criminal. Ahora, las fuerzas de seguridad revisan las cámaras de seguridad de los locales asaltados para conseguir pruebas que permitan identificar a los delincuentes.