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Abusos

Las duras declaraciones del joven con discapacidad torturado: "Cada vez que me miro la cara en el espejo rompo a llorar"

El joven al que le tatuaron penes en la cara y cosieron los pies en un ‘concurso’ organizado por él mismo pide que los siete acusados, que están en libertad, ingresen en prisión

El joven con discapacidad torturado en Manacor inicia una huelga de hambre para pedir "justicia" J. F. M

Juan Carlos, el joven discapacitado que fue torturado en un piso de Manacor, se ha instalado en la calle Sant Miquel de Palma, donde ha decidido iniciar una huelga de hambre. La razón de esta iniciativa es «que se haga Justicia», no solo para él, sino para todas las personas que han sufrido algún tipo de acoso. En el rostro del hombre todavía se aprecian las consecuencias de la agresión, que inicialmente fue consentida por él mismo, como son los dos dibujos en forma de pene que tiene tatuados en la cara. Además, en el pecho, dibujado con esta tinta permanente, también lleva tatuado un sujetador.

El joven abandonó hace unos días el centro de tutela donde ha permanecido en las últimas semanas. No se ha sentido a gusto. «Yo he estado encerrado, pese a que soy la víctima, mientras que los agresores están en la calle», lamenta. 

Reconoce que fue él mismo quien convocó a través de las redes un concurso para un cambio de imagen, y que se puso en contacto con unos jóvenes en internet ofreciéndoles dinero. Estuvo dos días encerrado en un piso de Manacor, donde fue sometido a vejaciones de diversos tipos. Le tatuaron la cara y el pecho, le cosieron los dedos del pie y le sellaron los labios con pegamento.

El joven asegura que nunca creyó que el reto que organizó llegara tan lejos y que estaba convencido de que los jóvenes que detuvieron «lo rechazarían, al igual que lo hizo una chica de Valencia». Asegura fue incapaz de gritar u oponerse cuando le estaban tatuando los penes en la cara o le cosían los pies, «porque estaba aterrado».

El joven muestra los tatuajes que le hicieron en el pecho.

El discapacitado defiende la convocatoria de este concurso, porque a él lo que le gusta es que le «vistan de mujer y no hay nada malo en ello». Dice que nunca ha sido un depredador sexual, ni jamás ha abusado de un niño. «Llevo más de un mes sufriendo. Cada vez que me miro la cara en el espejo y veo los penes tatuados rompo a llorar».

También aclara que, pese a estos gustos sexuales, no es homosexual, sino que le gustan las mujeres. Aún así, anuncia que su próximo deseo es iniciar un cambio de sexo y convertirse en mujer. «Nací en un cuerpo equivocado», asegura.

Insiste en que no es cierto que denunciara los hechos a la Policía porque se negó a entregar los 30.000 euros que se había comprometido a pagar. «No es que no quisiera pagarles, es que se pasaron conmigo», señala.

El joven asegura que los jóvenes con los que estuvo en el piso de Manacor le hicieron «barbaridades»

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«Me torturaron. Todo lo que pedí que me hicieran lo dije para que dijeran que no. Sabía que no tenían una máquina de tatuar y que no encontrarían a un tatuador, pero consiguieron dibujarme estos penes en la cara. Me hicieron verdaderas barbaridades», cuenta.

Juan Carlos asegura que, pese a su nivel de discapacidad mental, está capacitado para convertirse en su propio portavoz. Dice que no está dispuesto a esconderse y no tiene ningún reparo en mostrar los dibujos que marcan su cara. Lo que sí le molesta es que los siete jóvenes que fueron detenidos por someterle a estas torturas estén en libertad», ya que le ocasiona mucho temor. «Tengo miedo por mi vida».

Además de los evidentes tatuajes que han quedado marcados en la cara, asegura que tiene problemas para expresarse. Señala que con su rostro es incapaz de mostrar cuando está contento, o cuando está enfadado o triste, ya que su expresión siempre es la misma. 

No sabe cuánto tiempo podrá mantener esta huelga de hambre, aunque agradece el apoyo que está recibiendo de la gente que se para y se interesa por lo que le ha ocurrido.

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