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Agresión sexual

La Guardia Civil halló en estado de shock a la chica que acusó de violación a su jefe en Alicante

Los agentes aseguran que el sospechoso estaba cargando maletas en el coche cuando llegaron y que corrió a meterse en su casa al verles

El acusado camina hacia atrás, ayer en la Audiencia, para eludir la cámara.

El acusado camina hacia atrás, ayer en la Audiencia, para eludir la cámara.

Los policías locales y los guardias civiles de Calp que atendieron a la mujer que denunció haber sido violada tres veces por el hombre para el que trabajaba aseguraron que la víctima estaba en estado de shock cuando la encontraron tras huir de la casa. El juicio se está celebrando desde el martes en la Audiencia de Alicante y este miércoles declararon los agentes que intervinieron en la investigación. Para el jueves están previstos los informes periciales y la declaración del propio acusado, cuyo abogado Francisco Galiana Botella ha pedido declarar al final para garantizar el derecho de defensa.

El primero en llegar fue un policía local fuera de servicio que se encontraba en su casa cuando llegaron sus hijos alertando de que habían visto en la calle a una mujer llorando y pidiendo ayuda. Luego fueron llegando otras unidades que habían recibido la alerta de que una mujer descalza y en pijama estaba pidiendo ayuda tras haber sufrido una agresión sexual. "Estaba fuera de sí y temblaba", relató este agente que la atendió en primer lugar aunque a él no le llegó a contar nada de lo ocurrido.

Según los testimonios de los agentes, tenía reticencias para hablar, aunque no se expresaba en castellano, solo pareció abrirse cuando llegó una guardia civil. "Se abrazó a mi y no me quería soltar. Su cara era de terror", aseguró en declaración por videoconferencia. Aunque la víctima no hablaba castellano, salvo unas pocas frases, hablando en varios idiomas y unas cuantas frases en inglés consiguieron hacerse una composición de lugar de que había sufrido una agresión sexual y que el autor había amenazado con matarla si decía algo, haciendo un signo de degollamiento con el dedo en el cuello.

La mujer consiguió hacer entender a los agentes dónde estaba la casa en la que ella trabajaba. Según declararon los guardias civiles, en el momento en el que llegaron el hombre estaba cargando maletas en un coche junto a sus dos hijos. «Nada más vernos, se metió dentro de la casa con los niños», aseguró.

La mujer que denunció la violación estaba en el asiento trasero de uno de los coches de la Benemérita con los cristales tintados para que no pudiera ser reconocida desde el exterior. La agente de la Guardia Civil que la acompañaba dijo que nada más verle su reacción fue de pánico.

Los agentes aseguraron que en un principio el procesado era reticentes a abrirles la puerta y que salió parapetado detrás de los niños. "En esos momentos su preocupación era que no tenía con quien dejar a los niños porque nosotros nos lo teníamos que llevar detenido", explicó uno de los guardias civiles. Finalmente se quedaron con una vecina de su confianza. A los pocos días, él ingresó en prisión.

Como ya publicó este diario, la mujer le acusa de haberla violado en tres ocasiones durante los meses que estuvo trabajando para él como canguro durante el verano de 2019. La víctima era una joven de nacionalidad marroquí en situación irregular en España que no estaba cobrando por este trabajo pero a la que el empresario, que regentaba un restaurante en la localidad, se había comprometido a arreglar los papeles, según ha declarado de ella. El día del arresto la mujer se enfrentó a él después de una tercera agresión sexual y acabó huyendo de la casa tras refugiarse en el cuarto de baño. Al acusado se le imputan tres delitos de agresión sexual por el que tanto la Fiscalía como la acusación particular que ejerce en nombre de la víctima el abogado Francisco Javier Salva Monfort reclaman una pena de trece años y seis meses de prisión por cada una de ellas.

Para este jueves hay citados siete peritos por videoconferencia, para testificar tanto de las lesiones encontradas en la víctima, como de las secuelas psicológicas, como de las muestras recogidas en sus prendas de vestir.

El vecino que no ayudó a la víctima y huyó de España

Nada más huir de la casa, la mujer fue a refugiarse en casa del vecino del presunto agresor. La víctima declaró que este vecino se negaba a llamar a la Policía porque decía que el implicado era su amigo. Uno de los guardias civiles ha declarado en el juicio que tras aquellos hechos iban a detenerlo al constatar que tenía pendiente una reclamación judicial por otros asuntos. Sin embargo, cuando llegaron, este vecino no les abrió la puerta y más tarde se encontraron con que se había marchado de Calp y que ya nunca ha vuelto, según testificó uno de los agentes.

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