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Cosmen, sobre el engaño del “pequeño Nicolás”: “Mucho ruido y pocas nueces”

El presidente de Alsa sospechó ya tras la comida en Ribadeo con el farsante: “Era un circo, esa comitiva no se ve ni con un jefe de Estado”

El “pequeño Nicolás”, ayer, a su llegada a los Juzgados. | EP

El empresario asturiano Jorge Cosmen, presidente de Alsa, declaró ayer como testigo en el juicio contra el “pequeño Nicolás” por hacerse pasar por quien no era para reunirse con él en un restaurante de Ribadeo en 2014. Cosmen confirmó que Francisco Nicolás Gómez Iglesias, que saltó a la fama por su vida de engaño fingiendo ser alguien relacionado con las altas esferas, se presentó ante él como “enlace” entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real.

El empresario desgranó ante el tribunal su encuentro con el “pequeño Nicolás”, acusado ahora de delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad en documento oficial y cohecho pasivo, por los que la Fiscalía pide siete años de prisión. El presidente de Alsa dejó claro en su testimonio que el joven hizo todo lo posible para hacerse pasar por el enlace entre el Ejecutivo y la Corona, hasta el punto de que recibió una llamada durante la comida en la localidad lucense, cerca de la frontera asturiana, a la que contestó diciendo “vicepresidenta”, en una presunta referencia a Soraya Sáenz de Santamaría, número dos del Gobierno central por aquel entonces. “Su conversación era grandilocuente, hablaba de muchos temas, pero no tenían conexión. Me habló de la política de Obama, del caso catalán, del ébola…”, declaró Cosmen como testigo en el proceso.

Fue el propio empresario asturiano quien, nada más concluir su encuentro con el “pequeño Nicolás”, levantó la liebre al sospechar de su verdadera identidad. Cosmen contó ante el juez que llamó a Vicepresidencia del Gobierno y a Casa Real tras la reunión con Gómez Iglesias y le confirmaron que “no le conocían”. Enfadado, envió entonces un mensaje al acusado que versaba: “Mucho ruido, pocas nueces”.

Asimismo, el empresario asturiano describió la gran pomposidad con la que se presentó el joven en Ribadeo, acompañado de una comitiva en la que figuraban los dos policías municipales encausados junto al “pequeño Nicolás”. La procesión de coches que simulaban ser oficiales y circularon por Ribadeo le pareció “un circo”, ya que “esas caravanas no se ven ni en Madrid cuando viene un jefe de Estado”.

El fiscal detalla en su escrito de acusación que el 13 de agosto de 2014 ambos almorzaron en un restaurante de Ribadeo, un encuentro al que, según el acusado, “asistiría una persona muy importante de la Casa Real”, algo que nunca ocurrió. Cosmen se refirió también a este capítulo de los hechos. “Algunos días antes (de la cita en la localidad lucense) recibí una llamada suya. No me vio muy convencido de asistir a la comida y me llamó para decirme que vendría alguien muy importante de la Casa Real”, relató el testigo asturiano.

Al empresario le sorprendió esta afirmación, pero al llamar al restaurante del Club Náutico de Ribadeo en el que comieron le confirmaron que existía una reserva para “un miembro muy importante de Casa Real”, por lo que le acabó creyendo pese a sus reticencias.

Los otros encausados

En el juicio también están procesados el cabo de la Policía Municipal de Madrid Jorge G. H., y el policía municipal de Torrijos (Toledo) Carlos P. L. D., que acompañaron a Gómez Iglesias en su viaje a Ribadeo. Cada uno de ellos se enfrenta a una petición de cinco años y medio de prisión por parte del fiscal.

Según el Ministerio Público, el “pequeño Nicolás” les contactó previamente para pedirles que le proporcionaran los medios necesarios para hacerse pasar por un cargo público, todo a cambio de una gratificación por sus servicios. Los escoltas y conductores que también participaron en la comitiva coincidieron al narrar cómo Jorge G. H. extrajo una bolsa negra de la sede del Ayuntamiento de Madrid, donde trabajaba como responsable de seguridad, de la que sacó “pinganillos y rotativos policiales” que se utilizaron durante el trayecto.

Contradiciendo la declaración del agente municipal de Madrid, los testigos afirmaron que portaba un arma de fuego y que era el encargado de dar todas las indicaciones de seguridad durante el trayecto y estancia en Ribadeo.

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