De guante blanco | Segunda entrega
La historia real de Anna Delvey, la estafadora de la jet set fichada por Netflix
Hija de un camionero ruso, engañó a influencers y modelos de Nueva York. Desde la cárcel, vendió por 320.000 dólares su historia para hacer la serie que acaba de estrenarse

Anna Sorokin/Delvin, durante el juicio contra ella. / CASO ABIERTO
Anna Delvey no existe. Pero su vida protagoniza la última serie de Netflix (¿Quién es Anna? o Inventing Anna, estrenada el 11 de febrero). Anna, Anna Sorokin, su nombre real, se hizo pasar por la heredera de una gran fortuna y engañó a influencers del mundo de la moda y la jet set de Nueva York.
En 2016, la enigmática joven anunció que pensaba montar un club privado en Manhattan con una inversión de unos 40 millones de dólares. Y que lo iba a levantar Gabriel Calatrava, hijo de Santiago, el conocido arquitecto español. Dijo también que era hija de un diplomático, de un magnate del petróleo... Pero en realidad su padre fue un camionero ruso que emigró a Alemania y dirigió allí un negocio de calefacción.
Delvey contaba en redes y en persona que tenía mucho dinero, unos 67 millones de dólares, pero estaba retenido en Europa por asuntos de papeleo con un fondo de inversión familiar. Mientras, se instaló en hoteles de cinco estrellas y vestía ropa de los mejores diseñadores. Dejaba propinas de cien dólares. Disfrutaba de almuerzos con champán y vacaciones de lujo, que colgaba constantemente en Instagram y Twitter.
Poco después, anunció su intención de crear una fundación con su nombre (falso) para el fomento de las artes y la moda. Iba a gastarse más de veinte millones de dólares en artistas. Utilizaba el nombre de diseñadores como Christo en vano, pero eso se supo luego. Conseguía así que sus nuevos amigos del mundo de la moda y el famoseo le pagaran las facturas.
275.000 dólares en un año
Viajaba en avión privado y fue detenida en 2017 después de dejar sin pagar una factura de 11.518 euros en un hotel de lujo. Llevaba casi un año de huida hacia adelante y había generado pufos por unos 275.000 dólares. Entre sus víctimas, gente de la moda y una editora de Vanity Fair.
Durante el juicio, su abogado defendió que ella simplemente había explotado a conciencia las claves imprescindibles para tener éxito en la sociedad occidental, una forma de hacer las cosas basada en el glamour y las apariencias. Eso sí, admitió que había contado algunas pequeñas mentiras para tener más éxito. Todos lo hacemos. Todos somos un poco Anna Delvey, vino a decir.

Anna subió este post en Instagram desde la cárcel de Rikers Island
En 2017, Sorokin fue condenada a cuatro años de prisión. En febrero de este año, después de festejar en prisión su 30 cumpleaños, salió en libertad por buena conducta. Desde entonces, ha concedido varias entrevistas. En una de ellas, a un programa de la BBC, indicó que ella no se tiene por una persona manipuladora: "nunca fui una persona demasiado amable, nunca intenté convencer a nadie de nada. Simplemente, le dije a la gente lo que yo quería y ellos me lo daban. Simplemente, seguí mi camino".
Simplemente Anna
Mientras estaba en la cárcel, Anna Sorokin recibió una oferta de Netflix para hacer una serie sobre su vida. Se acaba de estrenar y la firma Shonda Rhimes, creadora, entre otras, de Anatomía de Grey. Su personaje lo interpreta la actriz Julia Garner, que llegó a visitarla en prisión para preparar el papel. "Yo nunca le pedí a Netflix que comprara mi historia, simplemente sucedió".
Pendiente de ser deportada, y pendiente también del estreno de su serie, Anna Sorokin ha vuelto a posar en Instagram haciendo deporte y bebiendo champán. El covid retrasó el estreno de Inventing Anna, la historia de su vida por la que ella ha cobrado 320.000 dólares. La justicia de Nueva York le quitó una parte de ese dinero, y unos 170.000 dólares de su contrato televisivo fueron destinados a pagar a sus víctimas. En otra entrevista le preguntaron: "¿El crimen da dinero?" Anna respondió: "En cierto modo, lo ha hecho".
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