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Caso Abierto - La Nueva España

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Violencia machista

Una mujer a su pareja, acusada de apalearla en Benidorm: "¡No me pegues más, mátame!"

El procesado, que se enfrenta a 25 años de prisión, alega que estaba drogado y bebido y que no recuerda haberle roto cuatro costillas y tres vértebras

El acusado al llegar a la Audiencia de Alicante. Héctor Fuentes

Una mujer ha ratificado en la Audiencia de Alicante que fue apaleada brutalmente y agredida sexualmente el pasado año en Benidorm por un hombre con el que estuvo conviviendo varios meses y que durante un mes la mantuvo sin teléfono y encerrada sin poder salir sola de la casa donde convivían. Con fractura de cuatro costillas y de tres vértebras lumbares, perforación de pulmón y otras lesiones, la mujer ha afirmado en el juicio que durante la agresión le pidió al ahora acusado que la matara. "¡No me pegues más, mátame ya!", le llegó a decir, según asegura la víctima y así lo aseveró una testigo que también residía en una casa ocupada en Benidorm. La denunciante también ha explicado que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente para retirarle las prótesis mamarias al rompérselas por los golpes recibidos en la paliza.

El acusado, para el que la Fiscalía y la acusación particular, solicitan penas que suman 25 años de prisión por delitos de lesiones, agresión sexual y detención ilegal e indemnizaciones por valor de 44.000 euros, ha alegado en la vista oral que se encontraba "bajo los efectos del alcohol y las drogas y no recuerdo gran cosa, solo que vino la Policía". Ni siquiera ha admitido que mantenían una relación de pareja que duró algo más de tres meses, como sostiene la Fiscalía para solicitar la agravante de parentesco y de género en su petición de condena. Tampoco lo ha reconocido así la denunciante, quien ha explicado que eran "amigos con derecho a roce" y que "él era quien quería que fuese su pareja y que me quedara con él toda la vida. Estaba obsesionado conmigo".

La agresión a la mujer ocurrió la madrugada del 7 de febrero de 2021, aunque no fue denunciada hasta el día siguiente. Tanto el acusado como la víctima han reconocido que ese día consumieron alcohol y drogas y a las seis de la madrugada se personó la Policía en la vivienda tras recibir una llamada telefónica de la mujer denunciando una agresión machista. Los agentes han declarado que al llegar la víctima, que se encontraba ebria, les dijo que quería marcharse de la vivienda y tras acceder al interior despertaron al hombre, el cual negó la agresión y se mostró sorprendido por su presencia.

Los policías esperaron a que la mujer saliera del domicilio y a continuación se marcharon del lugar. Sin embargo, el ahora acusado salió a la calle y tras dar alcance a la mujer la agarró "y me arrastró hasta la casa pegándome". La víctima y la otra mujer que estaba en la casa, que no ha podido ser localizada para declarar en el juicio, coinciden en señalar que el acusado le dio patadas y puñetazos. "Primero en la calle y luego en la casa, donde me metió en la habitación, me siguió pegando y me violó", según la declaración de la víctima.

Al día siguiente, según ha expresado la mujer, el acusado le dijo tras despertarse: "Madre mía lo que he hecho, mira lo que me has obligado a hacerte por no darme cariño". Poco después, afirma que aprovechó que salió a la farmacia para comprar medicinas para curarla para llamar con el teléfono de la otra inquilina de la casa a su madre en Madrid. "Le dije que llamara al 112 para que vinieran a buscarme", ha señalado la denunciante.

Por otro lado, la mujer ha asegurado que estuvo encerrada sin poder salir de la casa. Había un candado en la verja y solo salía con el acusado o con la otra moradora. Ha afirmado que llegó a ausentarse durante diez días y que regresó para recoger su documentación y porque el acusado le dijo que ya estaba más tranquilo. Durante esos diez días no llegó a denunciar su situación ante la Policía, algo que achaca a que "amenazaba a todo el mundo y sabía dónde vivía mi hijo".

El acusado, que tiene una condena anterior por malos tratos con otra mujer y cuya defensa ha solicitado la absolución al no haber pruebas de cargos sobre los delitos que le imputan, ha negado tajantemente que la tuviera encerrada y ha asegurado que la puerta del garaje estaba rota y abierta, por lo que podría haber salido por allí o pedir ayuda desde la terraza de la vivienda, que está a pie de calle. Sobre la paliza que le imputan ha insistido en señalar que "estaba muy perjudicado" y que cuando se despertó al día siguiente y vio a la mujer con "restos de sangre y arañazos me asusté".

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