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Caso Abierto - La Nueva España

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¿Qué pasó en la discusión del piso de Grado: homicidio imprudente o muerte accidental? La incógnita que debe resolver la investigación

La Guardia Civil intenta aclarar si Alicia Rodríguez, que tenía problemas de salud, se cayó fruto de un empujón o si no intervino de forma directa su hijo, que hoy declara ante el juez

Fachada.

Conmoción en Grado por el fallecimiento de Alicia Rodríguez Blanco, vecina de Grado de 69 años que falleció en la pasada noche del lunes en circunstancias que investiga la Guardia Civil y por las que su hijo, A. M. R., de unos 40 años, permanece detenido para esclarecer si hubo un posible homicidio por imprudencia. De la autopsia practicada ayer al cuerpo de la mujer se deduce que sufrió un golpe a consecuencia de una caída, pero también que sufría problemas de salud. Ahora queda desentrañar cómo se produjo esa caída.

Será complicado que la autopsia aclare lo que ocurrió y si tuvo responsabilidad directa o no el hijo de la fallecida, que, según reconoció a los agentes, se encontraba en medio de una discusión en el momento del suceso. En cualquier caso, el relato de lo ocurrido en el interior de la vivienda de la villa moscona dependerá mayormente de la inspección realizada por la Benemérita así como de los testimonios recabados. El suceso ha causado conmoción entre los moscones que, poco a poco, fueron conociendo los hechos a lo largo de la mañana de ayer con mucha pena por la familia e incertidumbre por las circunstancias en las que se produjo la muerte de la mujer, que vivía en un piso del portal número 4 de la travesía de El Cabo con su hijo y su marido, muy conocido por haber sido taxista en el municipio. “Estamos impresionados y nos da mucha pena porque son muy buena gente, no sé qué ha podido pasar pero es una tragedia”, señaló una vecina.

La muerte de Rodríguez se produjo en la noche del pasado lunes. Los servicios sanitarios de emergencias desplazados al domicilio alertaron a la Guardia Civil en torno a las 22.00 horas de que el médico de guardia consideró no certificar la muerte natural de la mujer ante la sospecha de un posible deceso violento. De inmediato, la Guardia Civil de la Comandancia de Oviedo envió al Equipo Territorial de Policía Judicial (ETPJ), al Equipo de Delitos contra las Personas, a agentes del cuartel de Grado y a los efectivos del Laboratorio de Criminalística de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) que, junto al médico forense y al juez de guardia de Grado, se personaron en la vivienda.

En la casa se realizó una inspección ocular, se tomaron vestigios y la declaración de testigos. Un registro en el que los agentes de Criminalística ahondaron, de nuevo, ayer al mediodía. Con la información recabada, barajan que en el fallecimiento, ocurrido tras una discusión familiar, pudiese haber mediado de alguna forma el hijo de la mujer, que permanece en el cuartel de Rubín, en Oviedo, a la espera de pasar, presumiblemente hoy, a disposición judicial en la villa moscona.

Será esta investigación de la Benemérita la que determine qué pasó en el momento de la muerte de Rodríguez una vez sabido que el resultado de la autopsia difícilmente dilucidará si la mujer moscona sufrió la caída a consecuencia de un empujón o si tuvo un desvanecimiento por otra causa que le produjese el golpe. Pero sí puede situar la investigación en un entorno de hipótesis: entre la opción de un homicidio por imprudencia (si se hubiese producido un empujón) o una muerte natural como producto, por ejemplo, de un desmayo, que también puede surgir en el fragor de una riña verbal.

La puerta de la vivienda precintada. S. A.

La muerte de la mujer y la detención de su hijo mantienen en vilo a la villa moscona, donde los amigos y conocidos de la familia están muy afectados. También sus vecinos, que prácticamente no se enteraron de nada en la noche del lunes. “Vi una ambulancia pero no le di más importancia y luego, al día siguiente (por ayer), me entero de que había muerto la mujer”, señalaba un vecino. “Estamos flipando porque no teníamos ni idea de que había pasado nada. Cuando nos los dijeron nos quedamos locas”, contaba una comerciante. 

Se trata de una familia “de Grado de toda la vida”, conocida y apreciada. “Son muy buenas personas, amables, atentos y educados, tanto el padre como lo era la mujer, aunque últimamente a ella se le veía menos por los achaques de la edad”, relata una vecina. Los moscones se toman con prudencia los avances del caso a la espera de la investigación. “Hay que ver qué es lo que pasó y si el hijo hizo algo o no”, matizaba un hostelero de la zona. Grado permanece en vilo para saber qué ocurrió en esa vivienda del número 4 de la travesía de El Cabo.

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