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Ciencia Solar

Capturan la imagen más detallada de una llamarada solar jamás obtenida

Las observaciones muestran bucles coronales con un ancho promedio de 48,2 kilómetros, valores que hasta hoy solo se habían estimado teóricamente

Imagen de alta resolución de la llamarada captada por el Telescopio Solar Inouye, tomada el 8 de agosto de 2024 a las 20:12 UT. La imagen tiene aproximadamente 4 diámetros terrestres a cada lado.

Imagen de alta resolución de la llamarada captada por el Telescopio Solar Inouye, tomada el 8 de agosto de 2024 a las 20:12 UT. La imagen tiene aproximadamente 4 diámetros terrestres a cada lado. / Créditos: NSF/NSO/AURA.

Redacción T21

En la primera ocasión que el Telescopio Solar Inouye observa una llamarada de clase X, los científicos pudieron obtener la imagen más precisa conseguida hasta hoy de una de estas emanaciones solares: podría ayudar a predecir mejor su impacto en el clima espacial.

El pasado 8 de agosto de 2024, el Telescopio Solar Daniel K. Inouye (DKIST), construido y operado por el Observatorio Solar Nacional (NSO), en Estados Unidos, capturó las imágenes más nítidas conseguidas hasta el momento de una llamarada solar de clase X, revelando hebras oscuras de bucles coronales con un detalle sin precedentes. Ahora, un estudio publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters resume las conclusiones obtenidas por los especialistas sobre estos registros.

Bucles coronales: una clave para el pronóstico de tormentas solares

La observación se realizó durante la fase de decaimiento de la erupción y mostró bucles de plasma guiados por líneas de campo magnético de 48,2 kilómetros de ancho en promedio, convirtiéndose en las estructuras coronales más pequeñas jamás registradas. Antes de estas observaciones, solo se había especulado teóricamente sobre la existencia de bucles de entre 10 y 100 kilómetros, pero nunca se habían confirmado en la realidad.

Los bucles coronales son arcos de plasma que configuran el campo magnético solar y suelen preceder a las llamaradas, desencadenadas por la torsión y reconexión de estas líneas magnéticas. Al romperse y recombinarse, liberan enormes cantidades de energía que alimentan tormentas solares capaces de perturbar satélites, redes eléctricas y comunicaciones en la Tierra.

La capacidad de estudiar bucles de apenas decenas de kilómetros podría transformar la meteorología espacial. Los pronósticos actuales dependen de modelos que promedian la estructura coronal a escalas mucho mayores, perdiendo detalles críticos de dónde y cómo se concentra la energía magnética antes de estallar. A partir de las nuevas observaciones, los científicos pueden identificar con mayor precisión las regiones de reconexión magnética y anticipar la magnitud de futuras erupciones.

Desvelando los misterios del Sol

Según una nota de prensa, la investigación ofrece un paso decisivo para comprender la arquitectura magnética del Sol a su escala operativa más íntima. De confirmarse que estos bucles son efectivamente los “ladrillos” básicos de las llamaradas, la comunidad científica pasará de ver al Sol a través de un panorama general a identificar cada detalle en la corona.

Referencia

Unveiling Unprecedented Fine Structure in Coronal Flare Loops with the DKIST. Cole A. Tamburri et al. The Astrophysical Journal Letters (2025). DOI:https://www.doi.org/10.3847/2041-8213/adf95e

El DKIST no solo es el telescopio solar más grande del mundo, con espejos de 4 metros de diámetro, sino que forma parte de la misión del NSO para avanzar en el conocimiento de nuestra estrella y sus efectos sobre el entorno terrestre. Sus datos nutren desde modelos heliosféricos hasta pronósticos de clima espacial y estudios comparativos en astrofísica estelar.

En un horizonte más amplio, estas mediciones mejorarán la base empírica para pronosticar eventos solares extremos y proteger infraestructuras críticas en la Tierra. En el futuro, el equipo del NSO desarrollará investigaciones de la fotosfera, la cromosfera y la corona exterior. La extraordinaria capacidad de resolución del telescopio Inouye promete desentrañar los mecanismos de generación del campo magnético solar, el transporte de energía y el origen de las eyecciones de masa coronal.

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