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Neurociencias

Descubren los mecanismos cerebrales que promueven el insomnio

Las anomalías circadianas pueden ser la base de la desregulación cognitivo-afectiva que tiene lugar en el insomnio, evitando que la persona se desconecte de la realidad cotidiana durante el sueño

La modalidad y estructura del pensamiento no muestra el ritmo circadiano normal en los insomnes.

La modalidad y estructura del pensamiento no muestra el ritmo circadiano normal en los insomnes. / Crédito: Universidad del Sur de Australia (UniSA).

Pablo Javier Piacente / T21

Un nuevo estudio muestra por qué algunas mentes no pueden apagarse por la noche: el insomnio puede estar relacionado con alteraciones en el ritmo natural de actividad mental de 24 horas del cerebro. De esta manera, los patrones cerebrales durante el sueño se mantienen similares a los que se registran a lo largo del día, impidiendo un buen descanso.

Una investigación liderada por la Universidad del Sur de Australia (UniSA) y publicada en la revista Sleep Medicine, compara la actividad cognitiva de personas con insomnio crónico frente a la de individuos sanos que descansan correctamente: los resultados sugieren que los problemas para dormir están ligados a alteraciones en el ritmo circadiano, que regula los ciclos naturales de sueño y vigilia.

Los especialistas trabajaron con 32 adultos mayores, 16 con insomnio y 16 sin problemas para dormir, bajo un protocolo que incluyó 24 horas de reposo en camas, con luz tenue, comida y actividad estrictamente controladas, para aislar los ritmos internos del cerebro de los factores ambientales. Cada hora los participantes evaluaron el tono, la calidad y el control de sus pensamientos, algo que permitió mapear la fluctuación diaria de la actividad cognitiva.

Desajustes en el ciclo vigilia-sueño

Los resultados indicaron que tanto los insomnes como las personas con patrones de sueño normal mantienen ritmos circadianos en la actividad mental diaria, con picos vespertinos y valles en la madrugada. Sin embargo, quienes padecen insomnio muestran una tendencia a no poder “desacoplarse” del pensamiento dirigido y emocional por la noche: sus patrones cognitivos nocturnos conservan características propias del día y sus picos se desplazan aproximadamente seis horas y media hacia más tarde.

El desajuste indicado podría explicar por qué muchas personas con insomnio mantienen una mente hiperactiva cuando intentan dormir, reduciendo las posibilidades de un buen descanso. De acuerdo a una nota de prensa, estos hallazgos sugieren que la interacción entre procesos cognitivos y circadianos, más allá de las explicaciones puramente conductuales o emocionales, tendrían un papel vital en el desarrollo del insomnio.

Referencia

Cognitive-affective disengagement: 24h rhythm in insomniacs versus healthy good sleepers. Kurt Lushington et al. Sleep Medicine (2025). DOI:https://doi.org/10.1016/j.sleep.2025.106881

Cerebros que no se apagan

“El sueño no es solo cerrar los ojos: es el cerebro desconectándose de pensamientos dirigidos y del involucramiento emocional”, explicó en el comunicado el profesor Kurt Lushington, líder del estudio. La evidencia sugiere que cuando esa desconexión con los problemas y la actividad cotidiana es insuficiente o se retrasa, el cuerpo y el cerebro no reciben señales claras para “apagar” el pensamiento y permitir la transición al sueño.

Vale recordar que el insomnio afecta a alrededor del 10 % de la población global y hasta a un tercio de los adultos mayores, cifras que justifican la búsqueda de tratamientos más precisos y eficientes. Entre las intervenciones que plantean los investigadores se encuentran la exposición a luz programada, la estructuración de rutinas diarias y el uso de técnicas de regulación cognitiva, como la atención plena o la terapia cognitivo-conductual adaptada a ritmos circadianos.

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