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Arqueología

Las cenizas de Pompeya revelan a qué olía la ciudad antes de la erupción del Vesubio hace 2.000 años

Los restos conservados en antiguos quemadores de incienso contienen huellas de la madera, el laurel y resinas aromáticas llegadas desde Asia y África

Se desenterró un quemador de terracota de un edificio que se estaba convirtiendo en posada cuando el Monte Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C.

Se desenterró un quemador de terracota de un edificio que se estaba convirtiendo en posada cuando el Monte Vesubio entró en erupción en el año 79 d.C. / Crédito: Eber et al. Antiquity (2026). DOI:https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10320

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Redacción T21

El análisis de los residuos conservados en el interior de dos antiguos quemadores de incienso de terracota ha revelado rastros sobre cómo olía la ciudad de Pompeya antes de quedar sepultada.

Casi 2.000 años después de la destrucción de Pompeya, la ciencia ha conseguido recuperar una parte de los olores que acompañaban la vida cotidiana de sus habitantes. Un estudio químico de residuos conservados en quemadores de incienso revela que los rituales domésticos combinaban plantas locales con resinas aromáticas procedentes de regiones lejanas como Asia o África.

Pompeya ha permanecido congelada bajo las cenizas y los materiales expulsados por el Vesubio. Sus calles, viviendas y objetos cotidianos han permitido reconstruir cómo vivían los habitantes de la ciudad romana. Ahora, un estudio publicado en la revista Antiquity ha conseguido recuperar algunas de las huellas químicas de los olores presentes en los rituales domésticos de la ciudad, antes de la erupción del año 79 d. C.

La investigación, dirigida por Johannes Eber y un equipo internacional de arqueólogos y especialistas en arqueobotánica y química, se ha centrado en dos pequeños quemadores de incienso de terracota hallados en contextos domésticos de Pompeya y de la cercana Boscoreale.

Una ventana al paisaje olfativo de Pompeya

Uno de ellos apareció asociado a un edificio que estaba siendo transformado en una posada: el otro permanecía en un santuario doméstico de una villa rural, junto a otros objetos utilizados en prácticas religiosas, según informa Daily Mail.

Los investigadores analizaron los residuos microscópicos que habían quedado atrapados en el interior de los recipientes. Utilizaron distintas técnicas, entre ellas el estudio de fitolitos o estructuras microscópicas de sílice que pueden sobrevivir a la descomposición de las plantas.

También usaron análisis mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas para identificar restos moleculares de resinas, aceites y otros compuestos orgánicos. El resultado ofrece una pequeña pero reveladora ventana al paisaje olfativo de la Pompeya romana, según explica Science Alert.

Rituales domésticos

En ambos quemadores aparecen evidencias de la combustión de plantas leñosas. Los análisis apuntan además a la presencia de especies relacionadas con el laurel y con árboles de frutos de hueso, así como diversas gramíneas.

Estos materiales pudieron utilizarse como combustible, como ofrendas o para ambas funciones. De esta manera, el humo que acompañaba algunos rituales domésticos probablemente tenía un marcado carácter vegetal, con aromas derivados de la madera y de plantas aromáticas.

Pero el hallazgo más llamativo está en uno de los recipientes. En sus residuos se han identificado compuestos pertenecientes a la familia de las Burseraceae, un grupo de plantas que incluye al incienso.

El otro recipiente fue descubierto dentro de un santuario doméstico en una villa rural ubicada en la cercana ciudad de Boscoreale.

El otro recipiente fue descubierto dentro de un santuario doméstico en una villa rural ubicada en la cercana ciudad de Boscoreale. / Crédito: Eber et al. Antiquity (2026). DOI:https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10320

Resinas aromáticas importadas

Los científicos consideran que la resina podría corresponder probablemente a elemi, procedente de regiones de Asia o del África subsahariana. Su presencia constituye la primera evidencia arqueológica directa de que resinas aromáticas importadas se utilizaban en los cultos domésticos de Pompeya.

Esto permite imaginar una escena cotidiana mucho más rica de aquello que sugieren las ruinas actuales: una estancia doméstica, un pequeño altar dedicado a los dioses protectores de la familia y una columna de humo perfumado extendiéndose por el interior de la vivienda.

Las fuentes literarias romanas ya describían ofrendas de incienso a los Lares y los Penates, junto con vino, frutas, flores, cereales y otros productos. Los nuevos análisis aportan ahora la prueba material de parte de esas prácticas.

Referencia

Ashes from Pompeii: incense burners, residue analyses and domestic cult practices. Johannes Eber et al. Antiquity (2026). DOI:https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10320

Una extensa red comercial

Incluso se han detectado posibles rastros químicos relacionados con uvas o productos derivados de la vid, quizás vino o vinagre. Además, los investigadores no hallaron evidencias de estiércol animal seco utilizado como combustible en ninguno de los dos recipientes, una práctica documentada en otros lugares del mundo antiguo. En Pompeya, al menos en estos casos, predominaban los materiales vegetales.

La importancia del hallazgo va más allá de reconstruir un aroma. La resina importada revela que los habitantes de Pompeya participaban en una extensa red comercial que conectaba el Mediterráneo con regiones lejanas de Asia y África. Las sustancias aromáticas podían viajar desde esas zonas hasta el mar Rojo, llegar a Alejandría y desde allí continuar viaje hacia Italia.

Fuente: Levante - EMV

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