17 de junio de 2007
17.06.2007

Clemente Díaz, el gaitero de Ibias, un disco a los 87

La colección «Fontes sonores» recupera la música de un grande del Occidente

17.06.2007 | 02:00
Clemente Díaz, el gaitero de Ibias, un disco a los 87

Oviedo, Aurelio ARGEL


El séptimo volumen de la colección «Fontes sonores de la música tradicional asturiana» está dedicado a Clemente Díaz «el gueiteiro de Ferreira», en Ibias. El veterano gaitero (Vilauxín, 1920) repasa sus vivencias con la gaita. «Figúrate que a mis 87 años voy a ser, quizás, el músico asturiano que haya grabado con más edad. ¿A ver si me va a llegar la fama ahora?», dice riendo.


«Yo ya no voy a disfrutar mucho, pero tenía que quedar constancia de todo esto». Clemente es «gueiteiro, gueiteiro, toda la vida... y una vida muy rica. Éramos ricos en aquel entonces. Pobres en lo material, pero ricos porque los del pueblo nos queríamos. Tener una gaita era una riqueza y no nos costaba nada empezar una verbena y una juerga hasta el día siguiente».


Asegura el gaitero de Ibias que «vivíamos la juventud de otra manera. Ahora los jóvenes lo tienen todo, pero no saben divertirse». Y no es tan difícil, explica Clemente. «Basta una gaita, algo de vino, cantares y gente con la que pasarlo bien».


«De los temas del disco muchos fueron parte de mi repertorio durante años» por las romerías de la región, pero también por el Bierzo. Recuerda Clemente Díaz sus inicios, «cuando yo mismo me construí con un vecino madreñero la primera gaita. Tendría casi 12 años». La gaita que conserva Clemente y que suena de un modo particular la adquirió después de la guerra, «porque la primera tuve que tirarla cuando me mandaron al frente de Teruel. Ésta que tengo desde los años cuarenta toca como yo quiero. Hago las payuelas y la trabajo a mi manera. La tengo trucada -ríe- a mi gusto».


Recuerda Clemente cuando grababa las canciones asturianas que sonaban en Radio Oviedo y Radio Asturias «y las repetía hasta poder cantarlas con la gaita y con un amigo que me acompañaba por las verbenas. Era Amador, que fue cabo de Tambores en el Regimiento de Oviedo; tocaba la batería, los palillos y los bombos y los dos éramos una orquesta. Salíamos más económicos; tocábamos lo tradicional asturiano y los temas de moda (pa lo suelto y lo agarrao) y ganábamos a los demás en las fiestas. Éramos muy populares porque también salíamos barato tocándolo todo».

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