Oviedo, E. G.

«El cine libertario: cuando las películas hacen historia». Con este título, Asturias se mete en la competencia de los próximos premios del cine español, los «Goya». La gijonesa Verónica Vigil codirige el trabajo que luchará por el premio al mejor cortometraje documental español. «Es un sueño hecho realidad, una recompensa al trabajo, que me llena de alegría».

Tras Verónica Vigil, que firma el corto junto a José María Almela, hay muchos años de creación y algunos títulos documentales conocidos, como «Que mi nombre no se borre de la historia», sobre «las 13 rosas» fusiladas en Madrid en 1939.

La historia que cuenta «El cine libertario» es sencillamente apasionante: «El documental narra una etapa entre 1936 y 1938, es decir, en plena Guerra Civil, en la que la CNT toma el poder de la industria del cine, que era muy potente en tiempos de la República. En condiciones a veces muy duras aquella industria es capaz de sacar adelante musicales, dramas sociales o comedias, además del cine documental bélico. Es un caso único en el mundo, películas de una sofisticación técnica que sorprende», explica Verónica Vigil. El documental, que cuenta con la colaboración del Canal Historia, está inédito. Es la primera vez que la realizadora asturiana se presenta a unos «Goya», y de golpe entra entre los cuatro mejores trabajos documentales: «Nos guiamos por la intuición y vimos que había magia en este corto, toda una declaración de amor al cine».

«Aurora de esperanza» es una de aquellas películas. Uno de los foquistas, Juan Mariné, aún vive, y cuenta en primera persona la trastienda de un cine épico por las circunstancias en que se desarrolló. Había actores famosos como Ricardo Núñez o Charito Leoniz, y muchos de ellos, estrellas del cine republicano, acabaron exiliándose tras la guerra. Otros actores de la época, casi desconocidos entonces, acabaron convirtiéndose en estrellas con el paso del tiempo, como Paco Martínez Soria o Mary Sampere.

Sorprende que en aquella España envuelta en llamas y en odio la industria cinematográfica tuviera ánimo y dinero para rodar títulos como «Nuestro culpable», una comedia con números musicales que tuvo un enorme éxito y que quizá hacía olvidar durante poco más de una hora los rigores y las tristezas.

«Se rodó mucho y se conserva poco», dice Verónica Vigil, productora de la firma Delta Films. En algunos casos, como ocurrió con la película «Carne de fieras», la recuperación llegó de milagro: se encontró en un modesto puesto del rastro de Madrid.