05 de septiembre de 2018
05.09.2018

Así está seis años después el primer bar del Pesadilla en la Cocina de Chicote: "el cambio es brutal"

Volvemos a interesarnos por uno de los restaurantes más míticos de la saga del cocinero en La Sexta

05.09.2018 | 21:06

Han pasado seis años desde que el programa Pesadilla en La Cocina de Chicote (que este año arrancará su séptima temporada), emitiera su primer episodio. Desde entonces decenas de bares han sufrido y se han beneficiado a partes iguales de la ira y el buen hacer del famoso chef Alberto Chicote. Y es que hay algunos a los que la visita de La Sexta les ha venido bien y otros a los que no les ha beneficiado tanto (varios han llegado incluso a fundar una asociación de perjudicados por el programa). Pero ¿qué fue del primer restaurante que ayudó a reinventarse Chicote?

Para refrescar la memoria: se llamaba El Pozo Viejo y estaba situado en Marbella. Chicote llevó a cabo un método muy gráfico para hacerles ver a los dueños del restaurante que estaban perdiendo dinero. Cada vez que hacían algo más tocaba una campana y metía una ficha de casino en un bote. "Voy a tocar más veces las campanas que en la Puerta del Sol en Nochevieja", aseguró Chicote. Y no le faltó razón. Pero lo que es justo es justo al final Chicote acabó cambiando el chip a los dueños del local. O al menos a los que lo regentaban por aquel entonces (que ya no son los mismos que ahora).

Tanto que a día de hoy quién vuelve repite. Al menos eso es lo que dicen los que visitan el establecimiento. "Volvíamos a este restaurante después de varios años de nuestra última visita", aseguró un cliente en una conocida página web en la que se dejan opiniones de establecimientos de hostelería. "El cambio es brutal. El sitio, sobre todo el patio interior, es un lujo que todo el que pase por Marbella tendría que visitar. La comida está bien, el servicio es bueno y los precios son entendibles por el emplazamiento", señaló el comensal. No en vano el propio Chicote había destacado en su visita al restaurante que un local en un emplazamiento como aquel en el que está El Pozo Viejo tenía que funcionar sí o sí.

"Es un lugar excelente para parar ya sea para comer, cenar o tapear. El personal es encantador y los platos diferentes y buenísimos. Puedes tapear en los barriles de la calle o sentarte en las mesas bajas pero, mejor aún, puedes entrar en el patio secreto que tienen que es realmente bonito y encantador. Muy recomendable", sentencia otro cliente.

¿Lo mejor de todo? La "evolución" del restaurante. "Es un local en constante evolución desde que lo regentan los nuevos dueños. El local está cargado de historia y tiene un patio andaluz en el que frecuentemente amenizan la cena con espectáculos, cuyo nivel ha alcanzado una calidad muy buena. La carta de vinos que aún ha de evolucionar", opina una tercera persona.

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