En el plató de Ya son las ochos e ha dado la mayor exclusiva de los últimos meses en el mundo rosa. Y , además, lo ha hecho su propia protagonista. Marta Riesco rompía en directo con Antonio David.

Si hace unos días todo era felicidad, amor y regalos por su cumpleaños, todo eso ha cambiado.  La reportera recibió en las instalaciones de Mediaset unos globos gigantes de color azul con forma de 35 y un inmenso y precioso ramo de rosas rojas con una nota en la que se podía leer: "Te amo. A.D".

¿Ha sido este el regalo de Antonio David para demostrarle lo especial que es para él? Firme en su intención de no ser personaje - y asegurando que si habla es para "generar contenido" en su programa, a quien se debe - Marta no ha querido enseñar las flores en directo ni confirmar quién se las había enviado, aunque ha dejado entrever que ha sido su novio: "Si son rosas florecerán dijo Patricia Pardo, y yo las tengo aquí desde hace ya tiempo y estoy muy feliz".

Pero hoy ya no quedaba nada de aquello tal y cómo ha contado en directo. "La verdad es que creo batallando muchísimo por esta relación y ceo que no me merecía sinceramente lo de hoy. No puedo decir otra cosa, en la vida a veces no se puede luchar contra todo, frente a todo…He aguantado mucho, he aguantado las críticas de los compañeros, de la gente que apoyaba a la expareja…", ha explicado entre lágrimas. 

"No creo que pueda continuar con la relación. Siento estar haciéndole esto a mi familia el día que celebro mi cumpleaños. Lo iba a celebrar el martes y no pudo estar, hoy no ha podido estar tampoco…Lo hago por dignidad y por amor propio", continúa. "Él está donde cree que tiene que estar y ya está…A veces en la vida una se cansa. Estoy siendo totalmente honesta. El mayor feo que me ha podido hacer es el día de hoy. Era una cosa que teníamos planeada los dos y el hecho de que no esté aquí…Estoy muy cansada", asegura la reportera.

"Esto marca un antes y un después en nuestra relación. No me esperaba lo que iba a pasar hoy. Sé con quién estoy y que tiene una familia a la que tiene que rendir cuentas pero...", confiesa totalmente rota Marta Riesco.