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Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Las ovejas nunca pillan al lobo, es al revés

El excomisario Villarejo en ‘FAQS’ (TV-3).

Programa monográfico dedicado entero al excomisario Villarejo. ¡Ahh! Qué expectación en el ‘Templo de El Palmar Preguntes freqüents’ (TV-3). Pero se equivocaron creyendo que podrían glosar, de golpe, más de 25 años de trapacerías, escuchas legales, escuchas ilegales, espionajes, fabricación de pruebas, investigaciones falsas, investigaciones verdaderas..., ¡ahh! casos que constituyen el dilatado ‘modus operandi’ de este que fue comisario estrella condecorado por gobiernos del PSOE y del PP, y que acaba de salir de la cárcel hace pocos meses.

Una cosa hay que reconocerle: el sentido del humor. Lo tiene. Nada más sentarse dijo que estaba en TV-3 «Porque en esta parte de España se respeta la libertad de expresión». ¡Ah! Será un habitante de las cloacas, no lo dudo, pero indiscutiblemente es un cachondo. Pero fueron más de tres horas de galimatías, un bostezante caos de vericuetos, una soporífera sesión. Querer repasar de golpe todos los casos en que ha estado metido es una temeridad, porque Villarejo, desde 1982, ha estado metido en todos. Hasta les tuvo que decir que hicieran el favor de cambiar la foto del traficante de armas y amigo del emérito, El Assir, porque habían puesto la foto del difunto Adnan Khashoggi.

¡Ah! Deberian haber centrado el tema en lo que buscaban de verdad: que Villarejo hiciera una catarsis y contase espionajes y fabricación de pruebas de la ‘Operación Catalunya’, de la ‘Policía patriótica’, del CNI, contra los líderes del 'procés'. Pero claro, menudo es Villarejo. Les dijo que los espìas están para espiar. Que el CNI es un ente secreto, bajo el mando de militares, casi todos del Opus Dei. Que eso de que un juez autorice las escuchas puede haberlo, o no, o puede autorizarlas años después poniendo la fecha anterior. Que lo de las cuentas de Pujol y Mas en Suiza no es falso, es que hicieron desaparecer rápidamente la sociedad que tenían en la banca Lombard & Odier. Y así mucho rato, toreando, y trufándolo todo con juegos de palabras: «Una cosa es lo ilegal, y otra lo ilegítimo. No es falta de escrúpulos, es eficacia», y apostillando –invocando su vocación de servicio a un bien superior– que no se arrepiente de nada y añadiendo –con retranca– ¡lo volvería a hacer!

¡Ahh! Quedó al menos, eso sí, un retrato turbio de él. Pero quedó también bien patente que las ovejas nunca pillan al lobo. Es al revés.

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