Es uno de los programas del momento. Todo el mundo habla de ello en la cola del supermercado o en la oficina. Pasapalabra ha conseguido trascender la pequeña pantalla y se ha colocado como uno de los programas más vistos de la televisión. Pero que hablen de uno no siempre es bueno. O al menos no del todo.

Pasapalabra es, desde hace años, uno de los concursos más importantes de la televisión en abierto. No en vano durante años estuvo triunfando en Telecinco conquistando la última parte de la tarde. Una sentencia del Tribunal Supremo obligó hace varios meses a la principal cadena de Mediaset a dejar de emitir este formato que por aquel entonces presentaba Christian Gálvez. Fue entonces cuando Antena 3 apostó por su compra y fue una decisión más que acertada. No en vano tener tanto ese programa como El Hormiguero ha hecho que las noticias de Vicente Vallés que se emiten antes y después de estos programas de tanto éxito sean lo más visto del día.

Telecinco intentó por todos los medios evitar la fuga de los espectadores que habitualmente consumen este tipo de concursos. Pero no lo consiguió. Recuperó formatos como el Precio Justo o Alta Tensión que en su día habían tenido mucho éxito en la cadena de Mediaset y en Cuatro pero que tuvieron que pasar a mejor vida en otros canales al no conseguir el éxito que se esperaba de ellos.

Una de las míticas pruebas del programa es el clásico "adivina la canción", donde dos concursantes deben tratar de poner nombre del autor y título de la canción a la melodía que suena, o bien cantar un fragmento reconocible. En este caso, el pique se produjo entre dos invitados del equipo azul, que hacían refuerzo a Orestes Barbero. Eduardo Aldan y Eva Soriano buscaban llevarse el juego del programa, pero finalmente consiguió llevárselo él. Esto provocaba la indignación de la humorista, que tenía como objetivo llevárselo. Roberto Leal se daba cuenta: "Dios mío, hablen con esta mujer, no puedo aguantar esa mirada, no es culpa mía". Soriano le contestaba: "Vamos a ver, en el cómputo global he ganado 10 segundos para mi equipo", y Leal replicaba: ¿Cuántos roscos se habrían llevado estos muchachos si contamos cada día?". La invitada no se daba por vencida y, casi entre risas, sentenciaba: "¡A mí no me importa el rosco, a mí me importa el juego de Pasapalabra!".