Carlos Sobera se ha convertido en el recepcionista de restaurante más famoso de toda España. Lleva al frente de First Dates desde su inicio, hace más de 1500 programas, y aun continúa disfrutando de ser el celestino más popular del país. Sobera recibe desde hace años a innumerables personas en busca del amor. Su programa ha ganado una fama nacional y no parece decaer, ya que no dejan de emitirse nuevos programas. Lleva en el programa desde que comenzó su emisión y no ha separado su camino del mismo, al igual que sus célebres camareros, Matías Roure y Lidia Torrent. Tampoco el formato pierde tirón en redes sociales, donde la gente no deja de interactuar y comentar las citas, sobre todo más cómicas. Por sus mesas ya han pasado 15 000 personas aunque pocas veces sale bien. De momento, de todas las personas que han acudido en busca del amor, se han producido siete bodas y ocho embarazos, cuenta durante una entrevista en El País.

El secreto para el triunfo del formato, de lo que no ha tenido nunca el reparo de hablar, reside en la temática: "La prioridad del ser humano, antes incluso que la comida, es el amor". Durante esta entrevista, Sobera no ha tenido problema en revelar una de sus más extrañas aficiones, y es que, además de amar el teatro y la literatura en general, es coleccionista de souvenirs, y no puede dejar pasar la oportunidad de hacerse con algún recuerdo de cada sitio al que va: "Tú no puedes ir a París y no traerte una Torre Eiffel. Por favor… ¿Qué te quieres traer si no?". Tal es su afición que es incapaz de contar el número de obsequios que se ha llevado de cada lugar: "Las tiendas de souvenirs, si están bien diseñadas, te cuentan lo más importante de cada sitio".

Natural de Barakaldo, el presentador defiende que un imprescindible para llevarse de allí si alguien busca algo representativo es un alto horno de Vizcaya. Cuenta, además, el chasco que se llevó una vez leyendo una revista donde situaban su ciudad natal como uno de los tres pueblos más feos de España: "No me he recuperado aun".