Penélope Cruz es, indudablemente, nuestra actriz más internacional y la única española que hasta el momento ha ganado el Oscar (en el año 2009 por 'Vicky Cristina Barcelona'). Algo que podría cambiar pronto, ya que el nombre de Ana de Armas suena con fuerza en todas las quinielas por su espectacular interpretación de Marilyn Monroe en la controvertida 'Blonde'.

Un trabajo que la de Alcobendas no ha dudado en aplaudir, rindiéndose en elogios hacia la hispanocubana: "Me ha encantado su trabajo, me parece que tiene muchísimo talento y creo que es muy difícil interpretar a Marilyn Monroe y ella lo ha bordado". "Nos conocemos un poquito y además me cae muy bien" ha confesado durante la presentación de su última película, 'En los márgenes' - dirigida por Juan Diego Botto - en Madrid.

En ella, Penélope se mete en la piel de Azucena, una mujer a punto de ser desahuciada. Un reto porque, como desvela, "he tenido gente cerca a lo largo de mi vida en situaciones parecidas". "No es que todas las películas se puedan elegir desde ese lugar de 'quiero hacer películas que cambian el mundo', por eso es una responsabilidad añadida. Y es verdad que cuando sale bien te va a mover algo por dentro, ya sea para hacerte reír, hacerte llorar, enfadarte por las injusticias del día a día..." asegura, convencida de que 'En los Márgenes' dará mucho que hablar porque "mueve muchas cosas y pone el foco sobre un tema que no se puede olvidar porque sigue siendo la realidad de muchas personas en nuestro país".

'Blonde': el mito Marilyn, desnudado

Una novela tan desafiante como ‘Blonde’, escrita por Joyce Carol Oates en 2000, debía tener en su transcripción cinematográfica a un director tan peculiar como Andrew Dominik. Porque la novela es una ficción con algunos elementos reales antes que una biografía al uso sobre la famosa actriz estadounidense. Dominik ha respetado el trazo por el terreno más resbaladizo del trabajo de Oates, que presenta durante buena parte del relato a Marilyn Monroe / Norma Jeane como un personaje frágil, nervioso y atemorizado, bordeando esa imagen peyorativa de “rubia tonta” que los productores le otorgaron y con la que, por otro lado, y posiblemente a su pesar, triunfó en los 50. Dominik ha debido aligerar pasajes, eliminar personajes y sintetizar conflictos, pues pese a durar 166 minutos, la novela de Oates llega a las 900 páginas. Enfrentarse a Marilyn no es tarea fácil. ‘Blonde’, novela, es muy buena. ‘Blonde’, película, es una muy inteligente adaptación.

Dominik mezcla tonos, atmósferas, formatos –cuadrado, panorámico, scope–, color y blanco y negro, voz subjetiva y en tercera persona. Los primeros minutos, concernientes a la relación de la pequeña Norma Jeane con su desequilibrada madre, son un filme de terror, incómodo y perturbador, con una imaginería desquiciada que cuenta con momentos tan inquietantes como el de la lluvia de ceniza en la que se adentran madre e hija en coche durante un incendio en Los Ángeles.