Las posesiones demoníacas forman parte del imaginario colectivo y la cultura popular a través del género de terror, pero no hay que olvidar que constituyen una práctica arraigada desde la antigüedad. Son muchas las películas que han abordado esta vertiente dual utilizando la realidad como forma de introducirnos en un universo donde se da la mano la sugestión y el fanatismo religioso. Scott Derrickson practicó esta ambivalencia en la estupenda 'El exorcismo de Emily Rose', contraponiendo la razón y la posibilidad de la presencia del mal entre nosotros. Algo parecido ocurre en '13 exorcismos', que parte de un caso próximo en el espacio y en el tiempo en el que una adolescente fue sometida a una serie de torturas físicas y psicológicas para sacarle el demonio que tenía dentro. Jacobo Martínez debuta en la dirección con una película portagonizada por José Sacristán que en su primera parte es capaz de crear las dosis justas de sugestión y de mal rollo, quizás porque nos introducimos en el espacio mental de la protagonista (extraordinaria María Romanillos), en su psique adolescente que arrastra la represión y la culpa heredadas de su familia. Sin embargo, a medida que avanza la trama, la perspectiva se difumina y vemos la parafernalia desde fuera, de manera que el equilibrio entre la realidad y la fantasía se pierde, ya que no es capaz de apostar por una cosa ni por otra. El clímax resulta apresurado y confuso, tirando por la borda los logros de su inicio perturbador.

El actor ha estado en el Hormiguero hablando de este proyecto. “Es la crónica de los últimos exorcismos que se han hecho en este país. La película no toma partido, sólo expone unos hechos documentados", ha señalado. "La idea del demonio es una de las cosas que más miedo me da. En España hay 15 clérigos autorizados por el Vaticano para hacer exorcismos", preguntaba Pablo Motos “Yo no soy creyente, pero es una práctica que respeto. "A mí me da más miedo la gente con nombres y apellidos que Lucifer o Satanás”, contestaba el actor.

Durante la entrevista, Pablo Motos ha querido saber qué opina el actor acerca del delicado panorama social que amenaza a Europa: “No puede ser que a estas alturas la solución sea comprar tanques”, ha asegurado. Además, Sacristán ha apelado a los ciudadanos de a pie para conocer qué parte de responsabilidad tenemos como civilización: “Hay que saber qué parte de responsabilidad nos corresponde a cada uno, por acción o por omisión”.

A pesar de que José Sacristán ha asegurado que no le gusta la situación por que Europa está atravesando, ha confesado a Pablo Motos que “debemos asumir nuestra mayoría de edad, la culpa no la tiene siempre el otro” y saber qué papel nos compete para intentar mediar con el conflicto.

El actor también se ha sometido a las preguntas de "las protagonistas del programa" como siempre recuerda Pablo Motos, las hormigas Trancas y Barrancas. Y aquí vino la 'polémica'. El reto consistía en contestar a una pregunta de las hormigas y sonar lo más convincente posible. "¿Alguna vez has salvado la vida a alguien?", preguntaban. "Sí, yo era muy pequeño, íbamos de campamento y en mi pueblo hay un estanque y se cayó un niño. Se resbaló por una rampa y se estaba ahogando. Yo me tiré y es verdad que no le acerqué mucho, pero algo le acerqué. Luego un profesor metió la mano y nos cogió a los dos. Me dieron una medalla al valor", respondía Motos.

Una respuesta que dejó atónito al invitado, sobre todo al descubrir que el presentador le había engañado. "No sé por qué vengo yo a este programa. Cómo vengo con un cínico como este que a un amigo es capaz de engañarle con un gesto así", contestaba a modo de broma.