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El duro drama de un matrimonio obligado a vivir en una furgoneta después de que le okuparan su casa: "Pasar cada día por delante es un trauma"

"Se están portando muy mal con nosotros porque nos hacen la peineta, amenazan e insultan. Vamos con miedo"

El matrimonio sobrevive como puede desde la furgoneta, que tienen aparcada en un trastero donde guardan los recuerdos de toda una vida: "Cocinamos en un hornillo pequeño de camping porque no tenemos más espacio"

El duro drama de un matrimonio obligado a vivir en una furgoneta después de que le okuparan su casa: "Pasar cada día por delante es un trauma"

El duro drama de un matrimonio obligado a vivir en una furgoneta después de que le okuparan su casa: "Pasar cada día por delante es un trauma"

Unos okupas han llevado eld rama y la desesperación a un matrimonio de Tarragona. "Vivimos en una furgoneta dentro de un trastero. No tenemos otra alternativa". Esta es la situación que afrontan desde hace un año José y Esther, un matrimonio de Tarragona que no puede regresar a su casa al tener como okupas a los inquilinos que pagaban el alquiler de la vivienda.

Tal y como contaban en informativos Telecinco, "nuestra casa está a unos 150 metros. Pasar cada día por delante es un trauma. Se están portando muy mal con nosotros porque nos hacen la peineta, amenazan e insultan. Vamos con miedo", explica Esther a Informativos Telecinco, sobre una situación en la que los okupas a quienes alquilaron la casa hace cinco años se niegan a irse, a pesar de que el contrato de alquiler ya ha finalizado. El matrimonio catalán emprendió una nueva aventura junto a su hija en 2013, cuando decidieron dejar atrás Tarragona para vivir en las Islas Canarias, por lo que tuvieron alquilado su hogar durante más de diez años. Sus últimos inquilinos iniciaron un contrato de alquiler en 2019 y, dos años más tarde, José y Esther les comunicaron que querían regresar para que se preparasen para dejar el inmueble.

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"Nos dimos cuenta de que nuestro proyecto de vida allí se estaba acabando. Se les llamó por teléfono, pero de bastantes malas maneras nos dejaron claro que no nos iban a devolver la casa", recuerda José sobre una situación que empeoró en agosto de 2023, cuando decidieron volver a Tarragona. Pese a ello, los inquilinos se negaron a abandonar la vivienda.

"A partir de aquí todo fue un sinsentido y una locura. En noviembre se acababa el contrato y se empezaron a enviar burofax que no quisieron recoger. En diciembre vinimos a hablar con ellos personalmente y ya vimos que no nos la iban a devolver", añade el hombre sobre una situación que está en proceso judicial, aunque la vista previa está prevista para octubre de 2025.

"¿Llevo un año viviendo en la furgoneta y ahora tengo que esperar un año y medio más? La gente actúa así porque saben que no tienen consecuencia ninguna, yo no tengo derecho a nada más que estar aquí. Tienen piso propio, trabajan para el Ayuntamiento de Tarragona, nosotros tenemos nuestra hija de la universidad, no tenemos trabajo y solo teníamos más que esta vivienda que no nos la devolvieron", lamentan. El matrimonio sobrevive como puede desde la furgoneta, que tienen aparcada en un trastero donde guardan los recuerdos de toda una vida: "Cocinamos en un hornillo pequeño de camping porque no tenemos más espacio. Están todas nuestras pertenencias aquí. Cuando alquilamos la casa fue sin muebles y muchos están aquí y conviven con nosotros desmontados. El espacio es más reducido". Según explican a Informativos Telecinco, los inquilinos que pagaban 600 euros de alquiler están jugando con ellos para acabar adquiriendo su vivienda: "Me quieren comprar la mía o aburrirme para que me la vendan. En julio me enviaron un WhatsApp diciendo cómo están los azulejos del baño por si quería mandar a alguien, aunque no iba a encontrar nada y que si quería vender la propiedad podía hablarlo sin ningún problema. A mi entender, me dijeron que les vendiera la casa o me la destrozaban".

El matrimonio sigue sobreviviendo desde su furgoneta a la espera de que la situación cambie, aunque para ello deben esperar al menos un año y medio más. "La demanda está puesta, pero todavía no ha sido asignada a ningún juzgado", lamentan sobre una okupación en un inmueble que José y Esther pagaron la hipoteca durante 20 años y ahora no pueden regresar.

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