03 de agosto de 2007
03.08.2007
La Nueva España

Reencuentro asturiano en Camboya

El director del FMI comprueba en el país asiático los avances sociales promovidos por su primo Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battanbang

03.08.2007 | 02:00

Oviedo, Ignacio AZPARREN

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el asturiano Rodrigo Rato, ha estado de visita oficial esta semana por el sureste asiático. Tras su estancia en Tailandia y Filipinas, la última parada de Rato tuvo lugar en Camboya, donde le esperaba un anfitrión muy especial: su primo, el jesuita gijonés Kike Figaredo. Las primeras declaraciones de Rato al aterrizar en la capital, Phnom Penh, fueron dirigidas a la evolución del país, que camina en «la dirección correcta», al tiempo que aseguró que existe «cierto interés de inversiones extranjeras en Camboya, en áreas como ropa y turismo». El responsable del FMI abandonará su cargo tras la asamblea general de octubre.

Uno de los bastiones en el progreso de Camboya ha sido Kike Figaredo. El prefecto apostólico de Battanbang lleva desde 1985 luchando contra las calamidades en el sureste asiático. Al principio, su labor se centró en los campos de refugiados de Tailandia. Camboya, masacrada tras el régimen del dictador Pol Pot -que supuso la muerte de 2 millones de ciudadanos-, se enfrentaba a una guerra que no acabó hasta 1991, con la intervención de la ONU. A partir de esa fecha, Figaredo se instaló definitivamente en Camboya, donde ha centrado su labor en la ayuda a las víctimas de las minas antipersonales. El suministro constante de sillas para minusválidos y prótesis le hicieron ganarse el apelativo de «obispo de las sillas de ruedas».


Rato llegó el miércoles, a las 7 de la tarde, a Battanbang, la segunda ciudad más grande del país y hogar de Figaredo. Tras la cena, ambos disfrutaron de los bailes regionales de los niños del centro Padre Arrupe. El centro es el hogar de 35 niños y jóvenes discapacitados a causa de la poliomielitis y las minas. Allí se les ofrece la posibilidad de continuar sus estudios en la escuela pública de Battanbang y tener acceso a servicios protésicos y fisioterapéuticos.


Desde el centro Arrupe también se realiza una labor de atención de discapacitados en áreas rurales. El director gerente del FMI reconoció sentirse «impresionado» por la tarea de reconstrucción de un país devastado por la guerra, y agregó que «esta labor intenta recuperar el espíritu de bienestar y seguridad personal de los camboyanos». La jornada terminó con el encuentro de Rodrigo Rato con los estudiantes preuniversitarios que viven en la residencia Tep Im.


Al día siguiente, los dos asturianos se desplazaron a Tahen. En esta pequeña aldea, Figaredo ha construido dos colegios, una guardería, una iglesia y gestiona una residencia para 50 estudiantes y un taller de artesanía. Además, allí se encuentra la mayor escuela de baile tradicional camboyano del país, a la que acuden diariamente más de 150 niños. La escuela estuvo hace dos años en Asturias de la mano de Figaredo, donde realizaron espectáculos de danza camboyana.

Los alumnos obsequiaron a los invitados con una representación de sus mejores piezas de baile, mientras que Rato les entregó material didáctico y ropa. Sobre el trabajo del jesuita, Rato resaltó «el tremendo esfuerzo que está realizando por la recuperación de la cultura popular camboyana y la integración social de las personas con discapacidad y víctimas de mina». La jornada terminó cuando un helicóptero recogió a Rato para llevarlo al aeropuerto de Siem Riep, en el norte del país.

Rodrigo Rato, que abandonará su cargo al frente del FMI tras la asamblea anual del organismo en octubre, disfruta de sus últimos días antes de las vacaciones que disfrutará, como todos los años, en Somió. Se fue con un buen recuerdo de su visita y con la tranquilidad de que el futuro de Camboya está en buenas manos; en las manos del «obispo de las sillas de ruedas».

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