10 de octubre de 2007
10.10.2007

El fresco de Antonio Suárez

El Museo de Bellas Artes de Asturias instaló ayer en una de sus salas la única pintura mural del artista asturiano, donada por la familia García Morán

10.10.2007 | 02:00

Oviedo, Pilar RUBIERA


Algo más de 800 kilos pesa el único fresco que se conserva del pintor Antonio Suárez (Gijón, 1923). Una compleja operación que duró casi toda la jornada de ayer, en la que trabajaron dos empresas asturianas -MC Conservación y Metálicas Mareo- y colaboraron varios especialistas, dejó instalada en una de las salas del palacio de Velarde la pintura mural que Suárez hizo en 1958, por encargo de su amigo el arquitecto Ignacio Castelao, para la casa que construía en el monte Naranco de Oviedo al médico Joaquín García Morán. La obra fue cedida al Museo de Bellas Artes de Asturias por los hijos del doctor García Morán; una de ellas, Covadonga, asistió a parte del montaje.


El mural al fresco había recorrido ya un largo periplo, iniciado cuando abandonó la casa por el tejado para ser trasladado a un taller para su restauración, y finalizado con su ubicación en el museo, que tampoco será definitiva, porque probablemente las obras de ampliación obliguen a recolocarla de nuevo. «Estoy muy contento con esta incorporación; representa un momento muy interesante de la relación de las artes», declara Emilio Marcos Vallaure, director del museo.


Miembro fundador del grupo El Paso, el año 1958 fue muy importante en la actividad artística de Antonio Suárez, quien, a punto de cumplir los 85 años, pinta todos los días. La abstracción era entonces una nueva concepción pictórica que, en España, no se comprendía del todo. No ocurría lo mismo fuera de nuestro país. Suárez presentó su obra en la Bienal de Venecia. Un año antes, Oviedo había sido escenario de la primera exposición fuera de Madrid de El Paso. Castelao, amigo y colaborador, le retó: «¿A qué no haces un fresco?»


«A él le gustaba la inmediatez, pero aceptó el reto y lo hizo. El mural se divide en dos partes. En la derecha está representado un ambiente marinero, con dos redes y una barca; a la izquierda aparecen dos mujeres y un niño, que es el hijo del médico, que también se llama Joaquín», explica Ana Gago, licenciada en Historia del Arte y que prepara su tesis doctoral sobre Antonio Suárez.


En esos años, Suárez trabajó mucho con Castelao, con el que hizo las centrales eléctricas de Boal y Arenas de Cabrales. «En la primera realizó una vidriera que cubre casi una pared, un friso abstracto con plástico y una Virgen de la Luz; en Arenas ejecutó una vidriera», relata Ana Gago.


El museo inaugurará, el próximo mes de noviembre, una exposición en la que, además del mural al fresco, se exhibirá su boceto, donado por el pintor gracias a la colaboración de Ana Gago. También se presentarán el mural que realizó Suárez para la sucursal del Banco Herrero, que se ubicaba en la calle Foncalada, donado por la entidad al museo, y dos bocetos de obra pública del artista ya desaparecida, realizada para la cafetería Kopa Club de Oviedo: un tapiz, hecho por encargo de Juan Vallaure, también en el año 1958, y un mosaico que hizo con el también arquitecto Florencio Muñiz Uría en el año 1966.


«Será una pequeña exposición, pero muy representativa, ya que los años 1958 y 1966 son muy importantes en su trayectoria, y muestra la colaboración con tres de los arquitectos con los que trabajó», afirma Ana Gago.

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