22 de mayo de 2008
22.05.2008
 

Náufragos del diario Tino Pertierra Espino

22.05.2008 | 02:00
Náufragos del diario Tino Pertierra Espino

Mariana: «Como decía mi padre, si tengo un barco no soy más que un pirata, pero si tengo una escuadra me convierto en todo un conquistador. Mi padre era un tipo listo, más de lo que mucha gente creía, y sabía de qué va esto de relacionarse con el prójimo. Sabía cómo convertir sus caprichos en favores a los demás. Y eso es algo que aprendí con la certeza de que me sería de gran utilidad. Al final, mi padre se arruinó, pero sospecho que lo hizo a propósito, para ponerme a prueba y ver si yo era capaz de coger su testigo. A él le faltaba poco para fumar el último pitillo y yo era tan inexperta como audaz. Sólo me dejó en el testamento un cartel que había estado colgado muchos años en el primer bar que regentó: Si bebes para olvidar, paga antes de empezar. Había tachado bebes y escrito vives en su lugar, y había tachado paga para escribir vomita. El resultado era un mensaje de ultratumba a un tiempo alentador y escéptico. Sí, empecé como una pirata con los restos del naufragio, no tuve piedad con nadie, y ahora soy una conquistadora. O eso me consideran. El negocio va viento en popa y mi nombre está rodeado por una alambrada de espino para que nadie se atreva a acercarse. Y cuando digo nadie es nadie. Sin excepción. Detesto a los merodeadores, por eso me gusta rodearme de gente acostumbrada a bajar la mirada, y mantenerla siempre a la altura de mi sombra. Incluso Valentín, mi apuesto y juguetón marido, tiene claro que no debe alzar mucho la voz si no quiere quedarse sin crédito en el casino. Le gusta perder y a mí me tranquiliza saber que soy la única partida que ha ganado en su disipada y divertida vida. Es mi mascota, y no pido más. Guau, guau, échate. Tampoco pasaría nada si se fuera a buscar otra jaula. Buscaría sustituto. O no. La soledad me teme: sabe que ni siquiera ella podrá debilitarme».

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