28 de julio de 2009
28.07.2009

Rick Sánchez, azote asturiano de Washington

El periodista cubano-americano, estrella de la CNN, desciende del Occidente por parte materna y presume de orígenes hispanos

28.07.2009 | 02:00

Oviedo


María José IGLESIAS


Si hay un periodista que encarne el sueño americano ése es Rick Sánchez o, mejor, Ricardo Sánchez. Así le bautizaron cuando nació en Guanabacoa (Cuba) en 1958. Sus padres, hijos de asturianos del occidente del Principado, emigraron a Estados Unidos en 1959. Allí creció el pionero en el uso de las redes sociales de internet en el periodismo televisivo.


Rick Sánchez aún no conoce Asturias y apenas recuerda Cuba. Pero se ha convertido en un icono para los hispanos de Florida y del resto del país. Está orgulloso de sus orígenes y presume de ellos.


Tanto que una de sus ideas fue colgar en Youtube un vídeo con la celebración del Día de Acción de Gracias en casa de sus padres, en Miami. En él aparecen el periodista, su mujer, miamense angloparlante, sus cuatro hijos y sus padres, Ricardo Sánchez y Adela Fernández, que, aunque llevan 60 años viviendo en Florida, apenas hablan inglés. No fue desinterés por el idioma. El argumento de Adela Fernández es irrebatible: «Trabajábamos 16 horas al día, mi marido lavando platos en un hotel, ésas eran nuestras prioridades». Sánchez se crió en Hialeah, un humilde barrio de Miami.


De esos modestos orígenes ha pasado a convertirse en el auténtico azote de las celebridades políticas de Washington, especialmente de las del Partido Republicano. Sánchez tiene verdadera fijación con la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y con los senadores conservadores que no respaldan la reforma sanitaria de Obama. Tampoco se corta si hay que criticar al presidente y sus respuestas poco diplomáticas a los corresponsales en la Casa Blanca que no son de su cuerda.


El pasaporte de Sánchez a la Universidad fue una beca de fútbol para estudiar en Minnesota. Reconoce que sin esa ayuda no habría podido estudiar una carrera. «En mi casa no entraban más de 11.000 dólares al año», señala.


Es un reportero de acción. No le importa bañarse entre tiburones, sumergirse en un coche para explicar cómo salir de él o informar entre los silbidos de las balas de los talibanes. Irak, Nicaragua, Afganistán, la invasión de Granada o la caída de Duvalier en Haití son algunas de «sus» guerras. Ha debido hacerlo bien, a tenor de los premios que atesora. Entre ellos, un «Emy» por la serie «Cuando salí de Cuba». Es pionero en el empleo de las redes sociales Twitter y Facebook como herramienta para interactuar con sus espectadores en «Rick Sánchez direct», el programa que presenta en CNN. Rick le cogió el gusto a Twitter mientras se ocupaba de la cobertura informativa sobre el huracán «Gustav». Cada emisión de Sánchez levanta tanta polvareda como un tornado.

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