29 de octubre de 2009
29.10.2009

Dan Brown escanció sidra

El escritor americano, autor de «El Código da Vinci», revela que estudió en Gijón, se sabe el himno regional y tuvo amores asturianos

29.10.2009 | 01:00
José Ángel Abad y Dan Brown, tras la entrevista que el escritor concedió a Antena 3.

Gijón, María IGLESIAS
Gijón, M. I.
Dan Brown aprendió en Gijón a «escanciar sidra» y a cantar el «Asturias, Patria Querida». Uno de los novelistas más leídos del mundo, cuyo último libro, «El símbolo perdido», llega hoy a las librerías de España, vivió durante un año en la ciudad natal de Jovellanos. Así se lo hizo saber al periodista gijonés corresponsal de Antena 3 en Nueva York José Ángel Abad durante una entrevista en la casa que el escritor tiene en Exeter, localidad de New Hampshire, a unos 500 kilómetros al norte de Nueva York.

En un correcto español, fruto de su paso por Gijón y Sevilla, el autor de «El Código da Vinci» mostró su sorpresa por «lo pequeño que es el mundo», tras saber que su entrevistador era gijonés. Según contó Brown, su viaje a Gijón fue el primero que hizo al extranjero. «Fue mi primera experiencia fuera de los Estados Unidos, muy impactante, para mí era como de otro planeta, totalmente diferente a mi pequeño mundo aquí, en Exeter», confesó el americano.

Brown llegó a Gijón a estudiar «tercero de BUP o COU» (no sabe precisarlo con exactitud), en el año 1979 o 1980, a un instituto gijonés cuyo nombre no recuerda. Durante ese año, asegura, vivió en un piso en el barrio gijonés de Pumarín. «Los españoles tienen esa habilidad para vivir la vida con placer y alegría, y eso me encantó», destaca el escritor. Y para dar fe de ello, Dan Brown se atrevió incluso a entonar el «Asturias, Patria Querida», que aún recuerda de su paso por el Principado.

Su estancia en Gijón dio para mucho más que para unos cánticos. Incluso llegó a cambiar el carácter del americano. «Cuando llegué no bebía alcohol, luego descubrí el mundo de la bebida», cuenta el de New Hampshire, que conoce al dedillo todas las discotecas de la época. Asiduo de las salas de fiesta Oasis, El Jardín y el Tik, el novelista confiesa que la tercera era su favorita. «La gente que iba al Tik era más moderna», dice. En cualquier caso, Dan Brown no era demasiado bailón, «nunca tuve mucho ritmo», confiesa.

Entre su colección de recuerdos también se encuentra la forma de ser de los asturianos. «Me llamó la atención esa cosa de dejar un poco el trabajo para mañana y que por la noche saliera todo el mundo, incluso los adultos, que hasta iban a las discotecas; allí mis colegas en seguida me descubrieron los cubalibres, y me puse muy enfermo; desde entonces no puedo probar el ron, pero nunca me ahogué en el alcohol», reconoce el escritor.

Mientras que para la fiesta prefería la discotecas y el ron, para los paseos se queda con el muelle. «Me encantaba pasear por el muelle, era mi lugar favorito de la ciudad», asegura Brown, que también conoció el amor en las calles de Gijón. Según relata el americano, se trataba de una chica morena, de ojos azules, que se llamaba María y que le dio calabazas. «De no ser así, probablemente me hubiera quedado», asegura.

A pesar del año que Dan Brown asegura haber pasado en la ciudad de Gijón, su nombre no figura en los archivos de ningún instituto ni colegio de la época, aunque, según afirman los docentes, «los alumnos extranjeros que sólo pasan un año en el centro no quedan registrados ni se les abre ningún expediente académico».

Una vez concluida la entrevista con Antena 3, el periodista José Ángel Abad invitó al escritor a viajar de nuevo con él a Asturias para «reencontrarse con la sidra y con María». «Lo primero le hizo ilusión», bromea el corresponsal en su página web de Antena 3. Así que quizá un día Dan Brown acepte esa invitación y vuelva a pasear por las calles de Gijón como un playu más.

La biografía oficial de Dan Brown (Exeter, Estados Unidos, 1964) cuenta que estudió Historia del Arte en la Universidad de Sevilla en 1995, y que fue allí donde se inspiró para escribir «El Código da Vinci», éxito de ventas.

Sin embargo, en el listado de alumnos de la Universidad hispalense no figura ningún Brown ni en 1994-1995 ni en el siguiente curso, aunque fuentes universitarias no descartan que recibiera clases como «estudiante becado o invitado». Lo cierto es que Brown, hubiera estudiado o no en Sevilla, sitúa el crimen donde comienza la novela «Fortaleza digital» en la emblemática plaza de España, cuando en realidad es la sede del Ayuntamiento, ya que allí se encuentran la delegación y subdelegación del Gobierno, y diversas dependencias gubernamentales. Además, el edificio plateresco del Consistorio dista más de un kilómetro del parque María Luisa, donde se encuentra la plaza España. «Fortaleza digital» también pone la capital hispalense como sede de una «concentración de punkies», algo escasamente probable, ya que las mayores aglomeraciones se producen durante la Semana Santa y la Feria. Además, dice que las escaleras de la Giralda «son empinadas, aquí habían muerto turistas. No había señalizaciones». En realidad sólo el tramo final de la torre tiene escaleras.

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