19 de diciembre de 2009
19.12.2009
Históricos en rojo y blanco

Pellicer, comodín y secante de Gento

l El medio catalán, casado con una gijonesa y residente en Málaga, brilló en el Sporting del «Matagigantes» durante cuatro temporadas
l «Me tocó medirme a estrellas como Di Stéfano, Kubala, Puskas, Kopa y Szibor y nunca me volvieron loco», dice orgulloso

19.12.2009 | 01:00

Gijón, J. E. CIMA

Luis Pellicer (Lérida, 19-9-1930) ha encontrado en Málaga un rincón para vivir su retiro tranquilo, al lado de sus dos hijos gijoneses Rocío y Luis. Tiene tiempo a diario para la práctica del golf, pero ese deporte no le hace olvidarse del que a él le dio la fama, el fútbol. Ni se olvida, tampoco, de sus cuatro temporadas como futbolista en el Sporting -de 1956 a 1960, con 107 partidos oficiales-. Las que fueron, dice, los años más felices como componente del «Matagigantes». Tras jugar en el Málaga, Pellicer volvió a afincarse en Gijón, ciudad natal de su esposa, Josefina Ibaseta, hasta que posteriormente se fueron al calor de Andalucía.


Aquéllos que conocieron al medio izquierdo Luis Pellicer reconocen su valía para el equipo. «Era un comodín, porque podía jugar también de lateral, central o interior cuando había urgencias. En una temporada en el Lérida llegué a jugar hasta en seis posiciones. Así que para los técnicos era un gran recurso. No era un futbolista extraordinario, pero sí bastante completo, que tocaba bien el balón y lanzaba faltas y penaltis», afirma.


De la época del «Matagigantes», Pellicer reconoce que le queda el recuerdo de «un equipo estupendo y con calidad; de hecho, ganamos a todos los grandes. Se nos temía también fuera, aunque siempre teníamos la responsabilidad de jugar bien porque si no decían que no habíamos estado a nuestro nivel. En mi caso, hacía buena pareja con Bolinches y otras veces con Medina o Pla. Nuestro líder era Sánchez, y Jesús Barrio, que era un hombre sencillo, fue el mejor entrenador que tuve». Le tocó medirse a grandes estrellas y este catalán sabe que «no les dejé brillar cuando iban por mi lado; era mi misión. De hecho, en una ocasión fui muy elogiado en los periódicos por haber secado al rápido Gento».


El análisis de Pellicer sobre aquellas figuras de antaño empieza por Di Stéfano. Para él era un delantero goleador «de mucha clase, que corría y trabajaba por todo el campo y espoleaba a sus compañeros por el triunfo. Kubala era de mucha técnica y un dominador del balón que tiraba unas faltas maravillosas con rosca, que no se ven ahora. A Kopa era imposible quitarle el balón, era una maravilla. En algún partido con el Madrid me tocaba cuidar a Rial, luego me pasaban con Gento y si Altisent no podía con Di Stéfano, me lo colocaban. No recuerdo que ninguno me volviera loco, aunque eran buenísimos».


De sus momentos radiantes destaca «cuando llegué del Hércules al Sporting y logramos el ascenso. Pasé cuatro años muy buenos. Llegamos a Gijón cuatro catalanes (Castañer, Vera, Pla y yo) y nos casamos con cuatro gijonesas. Nos sentíamos muy a gusto. Hasta el punto de que monté un servicio de limpieza y tintorería con Castañer, llamado Caspell».


Entre los goles importantes que marcó como rojiblanco, Pellicer se queda con «uno que hice en El Molinón de volea desde muy lejos al famoso portero Eizaguirre, tras recibir el balón de la cabeza de Badenes. Me marcó mucho porque logramos el triunfo (2-1) en Primera cuando faltaban segundos».


Su vida fue todo deporte desde que consiguiera el Campeonato de España aficionado con el Barça, antes de pasar por el Lérida, el Hércules y el Sporting. En la campaña 1960 fichó por el Málaga y lo subió a Primera. Acabó su carrera en el Melilla, en 1963. Luego se inició en otros deportes como el tenis, siendo ocho años campeón de Málaga; presidió el famoso club de campo Cerrado de Calderón, y también inició en Málaga el fútbol sala. Fue vocal del Mundial-82 y el Consejo Superior de Deportes le entregó la medalla de oro por sus méritos.


Pellicer está al corriente del actual Sporting y se alegra por los triunfos del club. «Mi mujer y los hijos son de Gijón y no me puedo tirar para atrás porque me echan. Sigo al equipo y veo que en esta segunda temporada se está asentando en Primera y tiene una buena clasificación. A veces también tiene suerte, pero esto es fútbol. Qué pena que no ganaran en Tenerife, porque está siendo el equipo revelación. Espero que siga subiendo en la tabla». Y él que lo vea.

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