21 de mayo de 2010
21.05.2010
Sólo será un minuto

El hijo

21.05.2010 | 02:00
El hijo

Elena: «Mi hijo no es un asesino. Da igual lo que digan. A la gente le gusta poner disfraces a los demás porque es más cómodo vestir una mentira que desnudar una verdad. Qué fácil es juzgar. Qué fácil es condenar cuando el dolor es ajeno. Ya, ya sé lo que dirán ustedes. Una madre no es objetiva. No puede serlo. Una madre siempre defenderá a sus hijos aunque los sorprendan con un cuchillo ensangrentado en la mano. Pero yo no soy una madre cualquiera. La vida me ha enseñado a verlo todo con perspectiva. Puedo distinguir sin problemas entre el bien y el mal, entre las personas que actúan como deben y las personas que se salen del camino. Y mi hijo? mi hijo quizá no sea el hombre más perfecto del mundo, pero, desde luego, es incapaz de hacer daño a nadie. Al menos, conscientemente. Yo he dragado mi memoria tantas veces para sacar de ella la basura que sé distinguir entre la maldad que nace de dentro y la maldad que nace de las circunstancias. Todos podemos ser malvados en un momento de nuestras vidas, tirando por la borda una existencia irreprochable. Pero basta un instante de duda?, un segundo de confusión, y todo se viene abajo, y pierdes la razón sin pretenderlo. Mírenme. ¿No parezco una señora en quien confiar? ¿Me dejarían a sus hijos o nietos para que los cuidara? Seguro que sí. Y, sin embargo, no soy tan bondadosa como parezco. No digo que sea un demonio, no es eso. Pero podría hacerles cambiar de opinión sobre mí si les contara tres o cuatro cosas que nadie conoce. Ni siquiera mi hijo, el único hombre por el que daría mi vida. Si hizo lo que hizo seguro es porque tuvo que ocurrirle algo tan horrible que perdió el juicio durante unos instantes..., los suficientes para arruinar muchas vidas..., la suya, la mía, la de sus hijos... y la de mi nuera, claro, no voy a olvidarme de ella, porque es la que lo ha perdido todo... Yo la quería y mi hijo también, lo sé... Seguro que fue un accidente... él no es un asesino. Créanme... Tienen que creerme...».

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