29 de mayo de 2010
29.05.2010
Fortuna menguante

Para la Casa Real o para Israel

29.05.2010 | 02:00

El empresario menorquín Juan Ignacio Balada, fallecido el pasado mes de noviembre, dispuso que su herencia fuese a los Príncipes de Asturias y a los ocho nietos de los Reyes. En caso de que la Familia Real renunciase, los bienes del difunto irían al Estado de Israel.

El menorquín Juan Ignacio Balada dejó al morir 10.636.330, 63 euros, que tras pagar deudas y gastos se redujeron a 9.832.995,42 euros. La mitad de ese dinero se destinará a crear una fundación para la juventud y el fomento de la cultura. La otra mitad es la que se repartirá entre los Príncipes y los ocho nietos reales. 1,83 millones de euros están aún sin distribuir porque corresponden a bienes inmuebles que aún no se han vendido. Del importe de la venta, cada heredero recibirá el 5%. El resto son 3.999.968,60 euros que, divididos entre diez, resultan ser 399.996,80, a los que hay que restar más de 300.000 en concepto de impuesto de sucesiones. Al final, 70.000 euros por heredero.

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