11 de junio de 2010
11.06.2010

La riada se traga El Molín del Puerto




Los propietarios y los cinco clientes que cenaban el miércoles en el restaurante de Puerto Llampero (Gozón) salvan la vida saltando desde una terraza hasta el piso superior


11.06.2010 | 02:00

Puerto Llampero (Gozón),

Illán GARCÍA / Braulio FERNÁNDEZ

El templo gozoniego de las llámparas perece bajo un montón de escombro. El temporal de ayer se cobró como víctima uno de los restaurantes más populares del municipio: El Molín del Puerto, situado en Puerto Llampero, en la parroquia de Podes. En unas horas la riada acabó llevándose el local que era la vida de su propietario, Rogelio Cortina, quien sufrió un ataque de ansiedad al tiempo que el agua arrasaba el restaurante y parte de la vivienda anexa. Tuvo que ser trasladado en un helicóptero hasta el Hospital de Jove, en Gijón. Años de trabajo y esfuerzo se habían diluido para siempre.

Ayer, en casa de unos amigos en Candás, Rogelio Cortina se emocionaba al recordar la noche de espanto. «A las nueve y pico comprobé que llovía, pero no imaginaba que sería para tanto. Sobre las diez salí del restaurante, subí por las escaleras y entonces ya vi la riada que se nos echaba encima», explica a LA NUEVA ESPAÑA.

En el local permanecían su esposa, una amiga y cinco clientes: una pareja de mierenses y tres madrileños que disfrutaban de una cena en un entorno casi mágico. Rogelio Cortina no tuvo tiempo de regresar para avisarles: «Les llamé por el móvil y les grité que salieran cuanto antes, pero por poco pudieron escapar».

Los clientes, la esposa de Rogelio y su amiga salvaron la vida a duras penas. Atrapados por la riada, lograron zafarse del desastre saltando desde una terraza a un piso superior. Al tiempo, la riada encontraba alivio en su loca carrera hacia la mar llevándose parte de las paredes del local. Los Bomberos, que llegaron en ese momento, culminaron el rescate.

Rogelio Cortina no pudo sobreponerse a la imagen del desastre y sufrió una crisis nerviosa. Los Bomberos reclamaron asistencia médica y un helicóptero del 112 acudió al lugar para llevárselo al hospital gijonés. Ahora, sobrepuesto, trata de vencer con optimismo el desánimo: «Miro a mi familia, la veo conmigo y eso es lo único que importa. Por muy poco la historia podría haber sido otra», relata mientras descansa.

El Molín del Puerto era un lugar de visita obligado para todo aquel que quisiera disfrutar de una buena cocina a base de marisco y pescado del Cantábrico a la vera del mar. Rodeado de un paisaje bucólico, en un pedrero recogido y salpicado de pequeñas embarcaciones pesqueras. La estampa ha sido la postal del verano de muchos turistas que disfrutaban de la vista en la terraza del establecimiento. En invierno, el Molín del Puerto era el refugio idóneo para contemplar la mar embravecida en los días de temporal ante un buen plato de lubina, por citar alguna de sus especialidades. Pero sin duda eran las llámparas el principal reclamo para los amantes del marisco.

Ahora, el popular establecimiento es sólo escombro y recuerdo. Rogelio Cortina no quiere hablar de su futuro. Es pronto, aún trata de ahuyentar el espanto de la pasada noche. «No sé lo que haré: por el momento sólo quiero descansar», dice. Lo hará rodeado de amigos y parientes en Candás.

Los ecos del verano en Puerto Llampero son ahora un amasijo de hierros, hormigón y lodo. Tan sólo quedan intactos una nevera y restos de un pequeño banco de madera como memoria de lo que hace dos días era un reclamo gastronómico. El tejado de la casa anexa, propiedad de los familiares de los dueños, también sufrió cuantiosos daños. Tres coches desvencijados y una motocicleta completan el escenario del desastre. La riada de la peor gota fría de la historia de Asturias se llevó por delante media vida de Rogelio Cortina, pero también un referente para muchos asturianos.

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