25 de junio de 2010
25.06.2010

Los artistas de la nueva PAU


Miguel Ruiz alcanza el único 10 asturiano en la prueba de acceso a la Universidad y María García es una de los cuatro estudiantes con 9,900

25.06.2010 | 02:00

Tienen un currículo brillante, han compartido colegio -el de Meres, en Siero- y ambos sienten pasión por los idiomas. Son las mejores notas de la PAU en Asturias, pero el trabajo que ello supone no les resta tiempo para viajar, divertirse y aprender japonés o terminar el 5.º curso de violín.

Oviedo, Eduardo GARCÍA

Tienen 18 años, estudiaron en el Colegio de Meres, comparten el mismo grupo de amigos y apuntan a la Universidad de Oviedo. Vidas académicas paralelas, aunque él se matriculará en Medicina y ella en Físicas. Miguel Ruiz Álvarez es el único estudiante asturiano que ha logrado el 10 tras unir la nota media del Bachillerato y la de la prueba de acceso a la Universidad (PAU). María García Díaz llegaba a la PAU con un 10 en Bachillerato y al final se quedó con un 9,900. Esa décima se le escapó en la prueba de Dibujo Técnico. Ambos lograron, además, la máxima nota en la prueba específica, una de las novedades de esta convocatoria, ya pensando en sus estudios superiores.

El examen de acceso universitario en Asturias, cuyos resultados se dieron a conocer ayer, arrojó ese único 10, pero cuatro estudiantes más se hicieron con un 9,900 y otros cuatro con un 9,800. A tenor de los resultados, una retahíla de matrículas de honor en sus libros de escolaridad, alguien podría pensar que María y Miguel pertenecen a una rara especie de tipos muy inteligentes, poco sociales y encerrados en sus casas. Nada parecido. Pero sus capacidades les permiten diversificar saberes y conseguir mucho en poco tiempo. María García Díaz terminó el 5.º curso de violín en el Conservatorio de Oviedo, y Miguel Ruiz Álvarez habla perfectamente inglés y francés, se maneja con soltura en italiano y está aprendiendo japonés, «todo un reto». Este verano vivirá la experiencia de pasar quince días en Japón para practicar el idioma, al que llegó por una particular fascinación por la cultura del Lejano Oriente.

¿De dónde sacan tiempo? Es probablemente la pregunta que a estas alturas de la información se estén haciendo muchos lectores. Asegura Miguel: «Yo tengo la suerte de estudiar rápido, pero también trabajo mucho. Cuentan también el apoyo familiar y la estabilidad emocional». María añade: «Hay que asumir responsabilidades, poner interés... Si te organizas, sacas tiempo». Más sugerencias: «Hay que ponerse metas, marcar expectativas para cumplir». A María García Díaz el calendario ajustado «genera una tensión que a mí me engancha. Con el violín, por ejemplo... te exige mucho tiempo, yo voy al Conservatorio tres días a la semana, y en casa practico cuando puedo». Ninguno de los dos se siente rehén de la necesidad de llevar toda la materia al día: que los deberes no te coman, ni por exceso ni por defecto.

Ana Díaz, la madre de María, recordaba ayer que «desde pequeña su currículo académico es tremendo, es una estudiante muy brillante», con una idea muy clara de por dónde abordar su futuro. «Un día el decano de Físicas la llevó a ver los laboratorios de la Facultad y vino encantada, convencida de que iba a estudiar Físicas». A María no le duelen prendas reconocer que alguna vez ha suspendido algún parcial «uno de Física, precisamente». Miguel también cuenta con algún «cate» suelto: «uno de Inglés, una vez... Mi madre me preguntó: «qué, ¿te gusta?». Yo le contesté que no, que no me gustaba nada. Y ella me dijo: «Pues lo mejor es que no lo vuelvas a hacer». Le hizo caso.

Miguel y María creen que sus respectivas familias han resultado fundamentales a la hora de entender este sorprendente éxito académico. «La logística que encuentras en casa ayuda mucho», reconocen. Toda facilidad se agradece, comenzando por el plato de comida, puntual sobre la mesa «aunque nadie puede estudiar por ti», dice María. Ambos se quieren quedar en la Universidad de Oviedo, primero porque es cómodo y segundo porque tienen como destino dos facultades con notable prestigio nacional. Por el momento sus planes inmediatos miran al Sur. Junto a un grupo común de amigos pasarán unos días por Andalucía: «Vamos a ver la Alhambra».

Oviedo

A Miguel Ruiz, el único «estudiante 10» de este año en Asturias, lo atosigaron ayer los medios de comunicación. Lograr la máxima puntuación entre la media del Bachillerato y la prueba de la PAU es un hecho insólito. En Madrid, el distrito universitario más numeroso, no lo ha conseguido nadie este año. A los periodistas les confesó ser un enamorado del snowboard y del esquí, un adicto a la literatura, y un aficionado a las artes marciales y al dibujo. Se imagina en una especialidad que pudiera ser la cirugía cardiotorácica o neurológica, pero confiesa que «la carrera es muy larga», así que mejor ir día a día o, si se quiere, sobresaliente a sobresaliente. Mientras tanto, seguirá estudiando idiomas, una pasión que comparte con María, que habla bien inglés y francés, y estudia alemán.

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