17 de agosto de 2010
17.08.2010

Pakistán, infierno de agua

Las inundaciones, que ya han causado 1.600 muertos, cubren la quinta parte del país, afectan a 20 millones de personas y han dejado sin casa a dos millones

17.08.2010 | 02:00

Oviedo, E. F. / Agencias


El infierno en Pakistán no tiene llamas de fuego, sino lenguas interminables de agua que han sumergido ya casi la quinta parte de este país de 800.000 kilómetros cuadrados, esto es, una superficie equivalente a dos veces la de Andalucía. Las inundaciones que desde hace dos semanas azotan al país asiático han causado ya unos 1.600 muertos y 1.680 heridos. Además, han destruido 722.000 viviendas, dejando sin casa a más de dos millones de personas, y amenazan la vida de otros 20 millones, en un país que cuenta con 180 millones de habitantes.


Las enfermedades contagiosas, transmitidas por el agua contaminada y los insectos, se han convertido en una temible amenaza que pone en riesgo la vida de 3,5 millones de niños, los más expuestos a las enfermedades por la debilidad de su sistema inmunitario. El peligro se acentúa por el hecho de que entre el 30% y el 40% de la población paquistaní sufre desnutrición en diversos grados.


Ante ese panorama dantesco, la ONU lanzó ayer un grito de alarma para denunciar que Pakistán sólo ha recibido por el momento 125 de los 459 millones de dólares que han sido solicitados para hacer frente a la que ya se considera una de las peores catástrofes naturales en décadas. De no actuarse a tiempo, alertan los responsables de Naciones Unidas sobre el terreno, los muertos alcanzarán una cifra que hará parecer pequeña la actual. La ONU estima, en cualquier caso, que la cifra real de muertos ya debe ser muy superior a la oficial.


Un portavoz de la ONU aseguró que la organización se está preparando para suministrar medicamentos a dos millones de enfermos potenciales de malaria y a 1,5 millones de personas afectadas por diarreas. De ellas, 140.000 podrían tener cólera, aunque el Gobierno paquistaní todavía no ha admitido ningún caso de esta enfermedad.


Los donativos que reclama la ONU se destinarán a comida, tiendas de campaña, agua potable y material sanitario destinados, en primer lugar, a los ocho millones de personas que, entre los veinte millones de afectados, se encuentran más desamparados.


Los paquistaníes son conscientes de que los mecanismos de ayuda no están funcionando como debieran y empiezan a perder los nervios. Ayer decenas de desplazados por las lluvias bloquearon una carretera en las afueras de Sukkur, en la provincia sureña de Sindh. En el Punjab, cientos de afectados quemaban mientras tanto neumáticos mientras gritaban «abajo el Gobierno».

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