01 de noviembre de 2010
01.11.2010

El cáncer se lleva a Carla Duval

La actriz y pintora, hermana de la vedette Norma Duval, muere a los 46 años, después de luchar contra la enfermedad desde 2007

01.11.2010 | 01:00

Carla Duval era una mujer valiente, así lo repitió su hermana Norma una y otra vez cuando abandonaba, rota de dolor, el Hospital de La Paz, tras acompañar a Carla hasta el final. Norma, que mantenía una estrechísima relación con su hermana, estaba junto a ella cuando falleció.

Oviedo, R. L. MURIAS


Fue ella la que tuvo que insistir para que los médicos le hiciesen más pruebas, pero aquel cáncer de útero se tornó rebelde desde el principio y no se dejaba ver en las citologías, ni en las ecografías, y al final pudo con ella.


Carla Martín Aguilera, más conocida como Carla Duval, actriz, pintora y hermana de la vedette Norma Duval, falleció en la madrugada del domingo en el Hospital madrileño de La Paz a los 46 años tras no poder superar el cáncer de cuello de útero contra el que llevada luchando desde hace más de tres años. Carla Duval se fue discretamente, de la misma forma que llevó su vida, pero dejando un vacío inmenso entre los que la conocieron y en su familia: sus tres hijos, su hermana, su madre y su ex marido, el director de teatro Santiago Paredes.


Fue en agosto de este mismo año cuando se vio obligada a retirarse del cartel de la obra teatral «Brujas», un proyecto que la había cargado de ilusión y optimismo. La recaída fue el principio del final para Carla Duval, una mujer que siempre vivió a la sombra de su hermana y que a pesar de su lucha incansable y constante para lograr hacerse un hueco en el mundo de la pintura, la música, la revista y el teatro, nunca llegó a conseguirlo del todo.


Pero Carla Duval era una luchadora desde niña. Unida a su hermana, ocho años mayor que ella, Carla sintió debilidad por el mundo de las artes y el espectáculo desde pequeña, y siendo adolescente se desplazó a París, donde su hermana triunfaba como vedette y aprovechó para formarse en arte dramático y en una escuela de modelos.


En 1983 volvió a España y debutó como vedette de la mano de Andrés Pajares. Después intervino en algunas películas con papeles siempre discretos, y también hizo sus pinitos en algunas series de televisión. Pero Carla no terminaba de encontrar su sitio, así que se decantó por otra de sus pasiones: la música. En 1984 publicó un disco tecno que pasó sin pena ni gloria. En busca de nuevas oportunidades se fue a México en 1985, allí vivió una relación con más sombras que luces con el mexicano Rafael Rojas. Fruto de esta unión nació su hijo Juan, que ahora tiene 21 años. En México volvió a retomar su carrera como vedette, pero tres años después regresó a España. En 1989 volvió al teatro y tuvo un pequeño papel en la obra que protagonizó el asturiano Arturo Fernández, «Alta seducción». Quería ser actriz y dejar atrás su pasado de revista. Después llegaron algunos papeles más y en 1996 conoce a Santiago Paredes, que dirigía la comedia «A través del espejo» en la que ella participaba. Se casaron en 1997 y tuvieron dos hijas gemelas que ahora tienen 11 años. El matrimonio terminó en divorcio.


Esta mujer luchadora de carrera de fondo, en lo profesional y en lo personal, acabó perdiendo la que supuso su batalla más dura, la enfermedad, y que ella se había tomado como un reto del que aprender. Ayer, familiares, amigos y compañeros de profesión acudieron al tanatorio instalado en La Paz. El entierro se celebrará hoy en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

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