23 de noviembre de 2010
23.11.2010

El enigmático doble de Franco

Un ex empleado de Bazán revela que el gallego Isidro García Collado, del que su familia no supo más desde 1942, sustituía al dictador, probablemente a la fuerza

23.11.2010 | 01:00
Isidro García Collado, el supuesto doble de Francisco Franco. / «la opinión de la coruña»

La Coruña, Santiago ROMERO


La película «Espérame en el cielo», de Antonio Mercero y Román Gubern, recrea la historia de la existencia de un doble de Franco, un enigma histórico sobre el que siempre circularon conjeturas pero que ningún historiador ha confirmado. De ser cierto, muy pocos conocerían el secreto mejor guardado del dictador, y uno de ellos sería Enrique Martínez da Silva, quien tuvo la confirmación de que había al menos dos «caudillos» la tarde del 7 de julio de 1960, cuando tenía 18 años y trabajaba de soldador en Bazán.


«Me enviaron al "Azor", en Sada, a reparar el yate en el que Franco pescaba cachalotes. Iba muerto de miedo, pero me tranquilizaron diciéndome que Franco estaba en el Eo. Entré en el barco y de pronto me tiran de la manga desde el camarote del caudillo, en el que me habían recalcado que no podía entrar. Maldije, pensando que me gastaban una broma y casi caigo fulminado cuando veo aparecer a Franco en persona. Pensé que me iban a fusilar, pero el hombre me llevó adentro y me hizo preguntas sobre el aparato, nada más. Al día siguiente, todos los periódicos publicaban la foto con el salmón que Franco había pescado en el Eo a la misma hora en la que hablaba conmigo en el Azor», rememora Martínez, ahora jubilado.


Enrique comentó el episodio sólo con su mujer -«no se lo dije ni a mi madre por temor a lo que pudiera pasar»- y la pareja lo mantuvo en secreto hasta 1994. Ese año, vieron en el programa de televisión sobre desaparecidos «¿Quién sabe dónde» la foto de un hombre muy parecido a Franco y de quien unos familiares argentinos reclamaban información, ya que no sabían nada de él desde los años cuarenta, cuando desapareció en una visita a Galicia.


La mujer de Enrique, Adela García, dejó escapar una exclamación al ver en la pantalla el nombre de la persona: Isidro García Collado era el hermano de su padre. «Pensábamos que siempre había vivido en la Argentina -explica el soldador-, pero cuando contactamos con estos familiares argentinos a través del director del programa, Paco Lobatón, descubrimos que el tío Isidro vino a Galicia en 1942 para llevar a su hermano a Tucumán, donde regentaba un negocio de fotografía. Pero nunca volvió a la Argentina. Aquí, en Galicia, se le perdió el rastro en Sada. Se lo tragó la tierra y nunca más se supo de él».


Martínez explicó a Lobatón el episodio del «Azor», así como su sospecha de que su tío Isidro, del que hasta entonces nunca había visto una foto, podría haber sido el doble de Franco. Lobatón, que le facilitó documentación de Isidro García Collado obtenida en la Argentina, le pidió que contara el episodio en el programa. «Y lo hice, después de más de treinta años de silencio. Creí que el miedo que me había mantenido callado ya no tenía sentido».


Pero el pasado se presentaría en su casa pocos días después de su revelación televisiva. «Vino a verme un policía jubilado que se identificó como ex miembro de la escolta de Franco -desvela Martínez- y me aseguró que yo tenía razón, que Franco tenía un doble, y que los había visto juntos. Me aconsejó que no removiera el pasado».


A partir de este momento, Martínez y su mujer intensificaron sus relaciones con los recuperados parientes argentinos y reconstruyeron el rompecabezas del familiar desaparecido. «De joven trabajó en Sada para Barrié, a quien ayudaba en sus cacerías, y quien le pagó en 1930 un pasaje para Argentina, donde se casó. En 1942 vino a Galicia para llevarse a su hermano Antonio, pero nunca llegó a contactar con la familia, a pesar de que se hizo un llamamiento a través de Radio Nacional ».


Enrique y su mujer se convencen de que su tío fue el doble de Franco cuando descubren a través de las fotos enviadas por los familiares argentinos que Isidro compartía con el dictador, además de un gran parecido, el rasgo de identidad más acusado: una herida de caza en la mano derecha.


Enrique tiene una hipótesis. «Isidro seguramente fue a Sada, último lugar donde había vivido en Galicia. Imagínese la situación: un hombre idéntico a Franco se presenta en la segunda residencia de Franco, trufada de Policía secreta. O lo hicieron desaparecer o lo usaron de doble. Creo más en lo segundo».


El guión de Román Gubern para «Espérame en el cielo» «sostiene que el doble de Franco fue secuestrado y trasladado a los sótanos del palacio del Pardo, donde lo instruyeron para que se comportara y actuara como Franco. La película plantea que es su cadáver el que yace en el Valle de los Caídos y no el del dictador, que habría sido depositado por la familia Franco en un lugar seguro por miedo a atentados.


Isidro García Collado dejó en Argentina a su mujer embarazada y a tres hijas a las que quería mucho. Un año después, alguien ordenó vender el negocio de fotografía que tenía en Tucumán. La familia cree que Isidro contactó en 1972 con una de sus hijas, Blanca Gladis García, quien «hizo desaparecer la documentación sobre su padre, tras lo cual experimenta un repentino e inexplicable enriquecimiento», dice Enrique. La mujer de Isidro, Milagros, murió sin saber quién había ordenado desde España liquidar las posesiones de su marido.

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