22 de julio de 2011
22.07.2011

La niñina del milagro

María Teresa Machicaro tenía 7 años cuando fue evacuada por El Musel en un barco inglés y estuvieron a punto de tirarla al agua al darla por muerta

22.07.2011 | 02:00
María Teresa Machicaro, ayer por la mañana en el bar El Quinto de la Tarde, en Oviedo.

Oviedo, Javier NEIRA

Setenta y cinco años después del inicio de la Guerra Civil, historia y memoria se cruzan, refuerzan, multiplican y saltan fáciles al presente de palabras y recuerdos muy vivos. Así le ocurre a María Teresa Machicaro de Lera, gijonesa, 82 años, viuda del que fue rector José Miguel Caso y madre de la escritora y periodista Ángeles Caso. «Vivía con mis abuelos, dos tías y dos tíos en la carretera de Ceares. Tenía 7 años cuando estalló la guerra. En el primer piso de la casa, la dueña; en el segundo, nosotros; en el tercero, un ingeniero de minas, y en la buhardilla, la portera. Estábamos muy cerca del cuartel de Simancas. Tremendo. Entraban los tiros por casa. Mi abuelo era recaudador de arbitrios con oficina en Fomento, así que nos trasladamos allí, a un piso. Un traslado peligrosísimo porque había "pacos", francotiradores».

El crucero «Almirante Cervera», que «veíamos desde el mirador con unos prismáticos, bombardeó nuestro nuevo domicilio. Nos refugiamos en una habitación. Desapareció hasta la escalera. Mi abuelo era muy amigo de Melquíades Álvarez y de San Miguel, que tenía un palacio en Infiesto, y allí nos fuimos con la familia del ingeniero de minas. Su hijo Juan Manuel Campos, entonces de 2 años o así, fue después político con el PP».

Para ir a Valencia con unos familiares lograron ser evacuados como refugiados. «Salimos de El Musel en septiembre de 1937, en un carguero inglés. Íbamos en la bodega. Yo me dormí tan profundamente entre los vapores del petróleo y el cansancio por los bombardeos que no había forma de despertarme. El capitán dijo que si en dos horas no despertaba me tiraban al agua. Desperté. Y por la mañana al verme en cubierta la gente decía "ay, mira, la niñina del milagro". Llegamos a La Rochelle. En tren a Barcelona, allí nos recogieron mis tíos y para Valencia».

En Valencia «murió mi abuelo, allí está enterrado. Acabada la guerra me fui con mis padres a Zaragoza y mi abuela, tíos y tías, a Gijón. Abuelita arregló la pensión de viudedad. Lo consiguió con los atrasos. Por cierto, en Gijón se había quedado sólo uno de mis tíos porque se iba a casar, pero una bomba mató a la novia. Marchó y lo encontramos por casualidad en un café de Barcelona. Una verdadera novela. Mi hija Ángeles escribió estas historias en el libro "Un largo silencio" que ganó el premio "Fernando Lara"».

Provisionalmente «mi abuela y mis tías estuvieron en Gijón en casa de unas amigas, de la familia de Cholo Dindurra, el futbolista. Uno de mis tíos fue a la cárcel. Era de izquierdas, pero nunca militó en un partido. Un amigo tenía el garaje Sporting al lado del convento de las Siervas de Jesús. Hicieron un butrón, las sacaron y las salvaron. Y al párroco de San Pedro lo vistió de miliciano, le dio un fusil y lo pasó a una casa segura. Aun así, fue a la cárcel, le dieron muchísimas palizas para que firmara que había sido capitán cuando sólo había sido soldado raso. Firmó, claro. Con los años y por las secuelas de las palizas hubo que cortarle las dos piernas. Se llamaba César de Lera, fue al entierro muchísima gente».

A otro tío, Pepe, «lo depuraron por masón, pero no estuvo en la cárcel. Nunca fue masón. Sí mi tío Alberto de Lera, hermano de mi abuelo, que fue el jefe de la logia de Gijón. Mi tío el de Valencia también estuvo en la cárcel».

María Teresa Machicaro volvió a Gijón en 1941 «para estar con mi abuela, fui al colegio, estudié mecanografía, taquigrafía, contabilidad...».

En Gijón se había quedado sólo uno de mis tíos, que se iba a casar, pero una bomba mató a la novia

El crucero «Almirante Cervera» bombardeó nuestro nuevo domicilio; desapareció hasta la escalera

Mi tío César recibió muchas palizas en la cárcel; por las secuelas tuvieron que cortarle las piernas

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