19 de mayo de 2012
19.05.2012
De tal palo... / Juan Mata Rodríguez, representante, y su hijo Juan, futbolista del Chelsea

«Juan nunca me marcó un gol por la escuadra, aunque en el campo sí hizo alguno que otro»

«Su ayuda y la de mi madre han sido decisivas» l «Papá es un poco desastre y siempre pierde las cosas, entre ellas, un millón de móviles»

19.05.2012 | 02:00

Juan Manuel Mata Rodríguez nació en Oviedo el 27 de abril de 1964. Subió al primer equipo del Real Oviedo a los 17 años. Jugó después en el Burgos, con el que ascendió a Primera División, y, entre otros, en el Cartagena, el Salamanca y el Lealtad. Actualmente ejerce como agente FIFA y es el representante de su hijo, entre otros futbolistas. Su hijo, Juan Mata, fichó por las categorías inferiores del Real Madrid. En 2007, tras deslumbrar en el Castilla, fichó por el Valencia. Actualmente juega en el Chelsea, que hoy disputa la final de la Liga de Campeones.

Primer tiempo


El ex futbolista y representante Juan Manuel Mata Rodríguez saca del centro de la memoria para volver al día en que su hijo y representado, hoy estrella del Chelsea, dio sus primeras patadas: «Fue en Burgos, ciudad en la que yo jugaba a fútbol en aquellos años. Hacía un día caluroso. Nació en la clínica privada de San Juan de Dios. Una curiosidad, casi vinimos al mundo el mismo día del mismo mes. Yo nací un 27 de abril, y él un 28». Y es que las coincidencias ya hicieron acto de presencia muy pronto.


Pase en corto: «Juan siempre fue muy bueno. Tanto Paula, su hermana, como Juan nunca nos dieron disgustos. Además, siempre fue buen estudiante y sacaba buenas notas. Nunca hubo que castigarle. Mis hijos siempre fueron muy responsables». Y sin celos: «La relación entre Juan y Paula es fantástica». Y el deporte, siempre ahí: «A Juan se le dan bastante bien algunos como el ping-pong o el tenis. Pero el balón era su juguete preferido, era raro el día que no le viéramos darle patadas a uno, tanto en casa como en la calle». ¿Y pósteres? «El de Maradona, por imposición paterna. Luego, el resto, los que él quería».


Carrera por la banda: «Traté de educarlos siempre desde los valores del respeto a los demás, desde la humildad y desde el cariño. ¿Arrepentirme de algo? De nada. Sólo intenté darles cariño y estar preocupado por ellos en todo momento». Preocupación alejada de la sobreprotección: «Siempre dejé cierta libertad a mis hijos, aunque tanto su madre como yo les íbamos diciendo las cosas que estaban bien y las que no».


Saque de esquina: «El fútbol siempre fue una parte importante de su vida, pero no la única. Hizo más cosas, propias de su edad. Recuerdo lo bien que lo pasaba en sus vacaciones en Ocón, un pueblecito de Burgos». Balón al área: «La relación que tenemos es realmente buena, como tienen que ser las relaciones entre padre e hijo. Nunca discutí con él».


Libre directo: «Cuando era pequeño había gente que decía que se parecía a mí, aunque a medida que iba creciendo ya iba desarrollando su propia personalidad». En plancha: «Siempre intenté que mejorase su remate de cabeza y su golpeo con la pierna derecha».


Balón en largo: «Juan es una persona que va de frente y nunca se esconde. Nunca me marcó un gol por la escuadra, aunque en el campo sí hizo alguno que otro?».


Al palo: «Uno siempre sueña que su hijo pueda ganarse la vida jugando a fútbol, aunque ya me di cuenta de que podía ser alguien importante cuando se proclamó campeón de Europa con 17 años».


Saque de banda: «Conversaciones trascendentales con un hijo siempre hay. Recuerdo una que mantuvimos cuando firmó por el Valencia...». Lo que más le ayudó a madurar como deportista y persona fue «el hecho de ir tomando decisiones por sí mismo».


¡Penalti! ¿Le vio llorar tras un partido? «Me reservo esa respuesta».


Segundo tiempo


Saca de centro Juan Mata, hijo, para enviar un centro medido al primer recuerdo que juega en su cabeza: «Cuando mi padre me llevaba a sus entrenamientos y allí empezaba a darle patadas al balón». Un padre que no sólo le enseñaba a tratar bien el balón, sino a los demás y a uno mismo: «Me educó, como a mi hermana, tratando de enseñarnos valores como el respeto hacia los demás, la responsabilidad, el sacrificio, la constancia...».


Cambio de juego: «Mi padre tiene un pronto bastante fuerte cuando se enfada, pero la verdad es que de pequeño no recuerdo ninguna riña o enfado que me marcara... Castigos, tampoco, era bastante comprensivo, ja, ja...». A medida que «vas creciendo y madurando la relación con tus padres va cambiando de conversaciones, de consejos, pero siempre hemos tenido una relación muy cercana. Ha sido un ejemplo y cuando eres pequeño siempre quieres parecerte a tu padre de mayor, además, como fue futbolista y a mí me encantaba el fútbol desde niño, siempre quise ser como él, futbolista profesional. Él conocía desde su etapa como jugador el mundo del fútbol y eso me ha ayudado a la hora de tomar decisiones importantes en mi carrera. Su ayuda y la de mi madre han sido decisivas».


Desmarque: «Físicamente me parezco a él, ¡o eso me dicen! Y también soy zurdo con el pie y diestro con la mano, como él. El pelo rizado, también, ¡en su época él lo llevaba a lo Maradona!». Como en el póster...


De tacón: «Lo que más me gusta de él es que es una persona muy positiva en todos los aspectos de la vida, muy vital e inquieto, valiente, muy alegre, y muy listo a la hora de decidir o actuar en situaciones importantes. Siempre anima las cenas y comidas familiares con su carácter alegre, sobre todo, hace reír a mi abuela con bromas o anécdotas. Lo que menos, quizás que es un poco desastre y siempre pierde cosas, entre ellas, un millón de móviles».


Prórroga


Secretos de vestuario: «Su concepto de música y películas está un poco anticuado, siendo sinceros, le gustan desde las baladas hasta las películas de acción, pasando por la música latina, el flamenco, ¡pero todo de su época! Y no se lleva muy bien con la informática, aunque está encantado con su Ipad». Huy...

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