31 de mayo de 2012
31.05.2012
 

«Mi padre encontró un tesoro en un piano»

31.03.2012 | 02:00

Jesús Ángel Arévalo admira el talento de su padre para todo tipo de juegos: «Billar, dardos, futbolín?, y es un fenómeno del mus, así que he jugado y juego con él tanto o más que con mis amigos. Eso sí, no hay perdón: si te podía machacar, lo hacía sin piedad. Supercompetitivo». Desde «muy pequeñito me llevaba a los conciertos de la Sociedad Filarmónica. Tenía que atender el Steinway y estar entre bambalinas, a mí me sentaba en butaca de patio a escuchar el recital. A veces me quedaba dormido, pero aprendí a amar la música, a querer a ese piano como a mi propio hijo, a valorar la meticulosidad en el trabajo, a conocer y apreciar la nobleza de las maderas, los fieltros y los metales del instrumento más bello jamás creado».


Su padre «ha sido, es y será un joven eterno. ¡Es Peter Pan! No sé si hay algo que no me guste, pero por decir algo, es bastante cabezón, como se le meta algo en la cabeza...». Hace muchos años, afinando un piano muy antiguo, «mi padre se encontró escondido dentro un verdadero tesoro en joyas que alguien había ocultado allí, quién sabe cuántos años atrás. Lo comunicó a los dueños del instrumento, que se quedaron perplejos y muy contentos. No sé si mucha gente haría lo mismo hoy en día».


Son oviedistas y blancos: «Disfrutamos y sufrimos juntos. Una frase suya es: "Chato, no te muestres". Tiene miedo de que me vaya a meter en alguna trifulca por culpa del fútbol. Para él, me quede eternamente en los 15 o 20 años. En la comida es donde no pudo hacer gran labor conmigo. Le gusta todo y yo soy mal comedor. Tampoco somos compatibles en cine: me apasiona, y a él le trae sin cuidado. Más de una vez, viendo una película en casa con mis hermanas, nos decía: "¿... Pero no os dais cuenta de que todo es mentira? Hay un tipo detrás con una camara"!».

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