04 de septiembre de 2017
04.09.2017

El pato se desestresa en Cueva

La localidad, que acata la prohibición y suspende el juego de la suelta, criticado por maltrato animal, repuebla el Esva con cuatro ánades reales

04.09.2017 | 00:08

El pato no se estresó porque Cueva suspendió su suelta. El juego que se celebró durante décadas en esta localidad de Valdés -soltar patos en el Esva para que los niños jugasen a pillarlos nadando- llegó ayer a su fin. La actividad no tenía permiso del Principado, muy cuidadoso con la normativa sobre maltrato animal, y aunque la organización estaba por la labor de defender el juego, al final dio marcha atrás y, además, ofreció una lección.

Soltaron cuatro ánades reales del núcleo zoológico "El Bosque" en homenaje al pato y en compromiso con la repoblación del Esva. La diferencia es que este año nadie persiguió las aves, ahora en libertad.

La organización mantuvo en secreto su decisión hasta el último momento. Minutos antes del juego, el público no sabía qué iba a suceder. El organizador José Manuel Peláez tomó entonces la palabra, megáfono en mano, para contar que la suelta al pato daba un giro para alinearse con los defensores de los animales.

Dos agentes de la guardería del Principado ayudaron a los organizadores a cargar en una embarcación cuatro ánades reales. Sólo cuando Peláez acabó su aplaudida intervención, se liberó a los animales. Nadie nadó tras ellos y no fue necesario que los organizadores advirtieran que no se podía hacer.

El público aplaudió la decisión de la organización, pero se mostró apesadumbrado por ello. "Ésta es una fiesta tranquila de gente tranquila, no entendemos por qué somos el foco ni por qué nadar detrás de un pato es maltrato, y lo que ocurre en algunas granjas no", dijo Ana Belderrain, residente en Gijón y con familia en Canero.

Como ella, muchos asistentes lamentaron el fin del juego y, sobre todo, el motivo. Pelayo García se preguntó por qué el Principado consiente entonces la pesca del salmón. "El pez sufre muchísimo", ironizó. También Julián Sanmartín apoyó el tradicional juego: "Esto no va de tirar un animal de un campanario ni de estrangularlo. Nadie hacía daño al pato".

El Principado denegó el permiso amparado en las directrices europeas, que recomiendan no utilizar animales de este tipo de espectáculos. Previamente, hubo denuncias. Al menos dos grupos de protección animal amenazaron con llevar a los Juzgados a los organizadores en caso de volver a utilizar el pato como señuelo para los nadadores del juego.

La organización aseguró que el debate es "estéril" y que "la humanidad no habría avanzado como lo hizo sin la relación que siempre mantuvo el ser humano con los animales".

Pero en Cueva hubo ayer un aviso: "Esto es lo que hicimos este año; no sabemos qué haremos el que viene". El portavoz de las fiestas invitó a las administraciones y cuerpos competentes a investigar los permisos de núcleos zoológicos cercanos.

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