09 de septiembre de 2018
09.09.2018

Sin él nada sería igual

09.09.2018 | 00:47

El fútbol en agosto es un aperitivo, pero su vuelta a banderas desplegadas en septiembre es el regreso de la vida social organizada. ¿Qué es el fútbol?; pensar que sea un deporte parece una tontería, aunque valga de pretexto. Necesitamos unos colores, una bandera, unos líderes, que nos distingan, nos hagan pensar que somos nosotros y no los demás, nos reúnan alrededor de algo y reaviven, año tras año, la esperanza de estar por encima de los otros. Suena terrible (y lo es), pero ¿adónde irían a parar esas pasiones surgidas de códigos primarios, de no existir el fútbol?, ¿a una liga callejera de bandos y bandas?, ¿a los nacionalismos de todos los tamaños?, ¿a la guerra?, ¿a la autodestrucción? El fútbol es el eje de nuestra civilización, su institución pública más importante; incluso para los que, por no ir al estadio, podemos gracias al fútbol llegar a vernos (fatuamente) por encima.

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