09 de agosto de 2009
09.08.2009

El fotógrafo de la tribu asturiana

Rubén Fernández expone imágenes-caricatura de 163 gijoneses y recopila más retratos - Acaba de inaugurar un exposición que tiene la originalidad como principal característica

09.08.2009 | 02:00
El fotógrafo de la tribu asturiana

Gijón, Cynthia García

«Yo creo que la gente de Gijón tiene ganas de hacer algo diferente y cuando tiene oportunidad se entrega totalmente». Lo dice Rubén Fernández, un profesional de la imagen que ha hecho de la fotografía una caricatura. Y con esos mimbres está retratando a la tribu gijonesa. Acaba de inaugurar un exposición que tiene la originalidad como principal característica, y es que «con un objetivo y una luz un poco rara hago que las fotos acaben siendo distintas», cuenta.

La idea de este proyecto de caricaturizar a los playos se le ocurrió en mayo, cuando empezó a hacer retratos a la gente de su entorno. «Un día estaba haciéndole unas fotos a una chica y en uno de los descansos me fijé en el tatuaje de su acompañante, así que le pedí fotografiarlo. Tenía el objetivo y la luz puesta de una forma un poco rara, sin embargo, el resultado me gustó», recuerda Fernández. Así, sin más, decidió poner en marcha el proyecto.

Puso un anuncio en su página web animando a los gijoneses y a todas las personas que estuvieran de visita en la ciudad a que se pasaran por su estudio y se dejaran retratar. El éxito fue rotundo. Un total de 163 personas decidieron posar para este gijonés -pese a que sólo buscaba a una veintena- y con todo el material decidió montar «Gijón Crew 01», que en español se podría traducir como «La tribu de Gijón», exposición que estará abierta al público hasta el 31 de agosto en la galería Mediadvenced.

«Elegí este nombre porque quiero envolver a todo el mundo», comenta. Con tanta gente, como no, también hay algún famoso, como Óscar Ybarra, trompetista de «Marlango», o Raquel del Rosario, cantante del grupo «El Sueño de Morfeo». Sin embargo, el autor de los retratos explica que «lo que pretendo es que sea anónimo, es decir, que si el público los reconoce lo haga por él mismo, no porque yo lo tenga escrito en algún sitio», aclara.

La exposición muestra todos los retratos que ha hecho, pero también abre la puerta a que todos los que no pudieron posar en un primer momento lo hagan ahora. «Mucha gente me está escribiendo para que haga la segunda edición porque no llegaron a tiempo a la primera, así que voy a seguir con esto hasta que dure», cuenta el artista.

Fernández, que ya ha recibido unas 40 peticiones para la segunda parte del plan-tribu, busca, sobretodo, naturalidad. «No hay maquillaje y cada uno posa como quiere, lo único que les digo es la situación que necesito para que la foto salga a modo caricatura y, a partir de ahí, cada uno hace lo que le apetece», puntualiza Fernández.

Sin límites de edad ni ningún otro tipo, lo único que pide este fotógrafo es que cada persona traiga algo con lo que se identifique. Y con esto la variedad está asegurada. «En la colección hay de todo, desde gente que trae un vaso de sidra, hasta una equipación de fútbol americano o un libro de viajes». Pero también hay sitio para los más sentimentales. «Un día pasó una chica que no traía nada y cuando le pregunté, me dijo que ella era muy amorosa, y que lo único que quería era que le escribiera "te quiero" en las manos», recuerda.

Al final el objetivo queda conseguido: en las fotografías hay gijoneses de todo tipo. «Desde un par de niños que acompañaban a sus madres porque eran con lo que ellas se identificaban, hasta unas quince personas mayores». Todo es tribu en Gijón.

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