12 de agosto de 2010
12.08.2010
 
Interpreta "El Pisisto"

«La televisión se ha convertido casi en un cubo de basura»

«Va a haber otra temporada de "Aida" pero desconozco si será la última o no; la serie ya tiene seis años y tarde o temprano tiene que terminar, y es preferible que lo haga en un momento alto»

12.08.2010 | 02:00
Pepe Viyuela, en un momento de la representación de «El Pisito».

Gijón

PEPE VIYUELA Actor que interpreta a Rodolfo en la obra «El Pisito», que se representa esta noche en el teatro Jovellanos


Pepe Viyuela (Logroño, 1963) apenas tiene canas porque es calvo, pero podría lucirlas por la gran carrera de actor cómico que cuelga de sus espaldas. Hoy, a las 20.30 horas, llega al Jovellanos con la obra «El Pisito», una adaptación teatral de la película homónima de 1959 escrita por Rafael Azcona. Su papel como Chema en «Aida» le ha dado gran parte de su fama, al igual que su interpretación de Filemón en la gran pantalla. Él se considera una persona «reflexiva», algo que queda patente con su discurso sosegado.

-¿Le gustaría hacer más cosas diferentes a la comedia?

-De hecho las hago. Concretamente en teatro he hecho bastantes personajes de esos que se llaman dramáticos y también me lo he pasado muy bien. El actor precisamente busca eso: la variedad, estar constantemente cambiando, vivir un permanente Carnaval. Eso es lo que yo por lo menos he buscado. Y creo que lo he conseguido, en cierta medida. Lo que ocurre es que la comedia es un género que me gusta mucho y yo personalmente la busco. Pero no creo que sea encasillamiento. Aparte tampoco me importaría estar encasillado como cómico. Eso significa que lo haces medianamente bien.

-De «El Pisito» dicen que es realmente desternillante...

-La gente se lo pasa muy bien. Además, el objetivo de esta versión teatral fue ese: alejarse de la acidez de la película, porque la historia es lo suficientemente dura como para que ya deje un poso amargo en el espectador. Entonces, en vez de abundar en las zonas más duras se ha abundado más en la parte de humor que suaviza, pero que no quita profundidad a la historia. Porque la risa tiene un efecto «boomerang» en el espectador: ríen mucho pero al mismo tiempo se están planteando si es justo reírse de tanta desgracia.

-Su personaje, Rodolfo, se casa con una anciana para heredar su piso. ¿Usted, para conseguir vivienda, se casaría antes con una anciana o con una hipoteca?

-Hombre, creo que sería mucho mejor estar al lado de un ser humano. Es alguien con quien puedes compartir más cosas. Casarte con una entelequia, como una hipoteca, que es a lo que nos vemos obligados hoy en día, es una condena bastante peor. Porque la hipoteca ni siquiera respira, ni late. La hipoteca es uno de los males de nuestro tiempo, que nos hacen la vida muy difícil. Prefiero establecer lazos con un ser humano, aunque tenga 40 o 50 años más que yo, que con un banco, que son verdaderas aves de rapiña que se suben sobre nuestras espaldas y nos devoran.

-¿Con qué personajes se siente más identificado: Chema, Filemón o Rodolfo?

-Identificado... con ninguno. Lo que puedo decir es que con los tres he disfrutado muchísimo. Desde el punto de vista simbólico, creo que el que más peso tiene es Filemón. Porque yo con él, como mucha gente de este país, he tenido una relación desde que nací. La alegría que me supuso el día que me dijeron que iba a interpretarlo, la satisfacción del rodaje de las dos películas y el orgullo de que me identifiquen con el personaje; todo eso es muy grande. Por eso elegiría a Filemón entre esos tres.

-Rechazó otros papeles en series televisivas antes de «Aida». ¿No le gustaba lo que se hacía?

-El panorama de la televisión española en los últimos años ha sido muy desastroso. Sobre todo cuando llegaron las televisiones privadas, que se buscaron más los beneficios económicos que la calidad del contenido. La tele se ha convertido casi en un cubo de basura en muchos aspectos. Es cierto que durante unos años, tras mi primera etapa televisiva, decidí alejarme de ella porque no me encontraba a gusto. Cuando llegó «Aida» vi que aquello era distinto. Había un equipo magnífico de guionistas, una idea muy clara y muchísimo respeto por el espectador. Se ensayaba, se trabajaba y se corregía lo que estaba mal para que llegase al espectador con la mejor factura posible.

-¿Es tan idealista como Chema?

-Creo que no. Tengo unos principios muy arraigados y una ideología claramente de izquierdas, pero también es cierto que me limito a hacer ciertas cosas: participo en una ONG y me implico con ciertos movimientos sociales. Intento implicarme, pero la vida diaria me exige demasiado tiempo en dedicación a la familia y al trabajo. No queda demasiado tiempo para esa lucha en la que Chema tiene tanto arrojo. Admiro mucho su ingenuidad y su voluntad por cambiar el mundo, pero yo ya la he perdido de alguna manera.

-¿Se sabe algo de la próxima temporada de «Aida»?

-Se sabe que la vamos a hacer y que los guionistas están trabajando en ello. Pero el futuro de los personajes lo desconozco, porque es un secreto muy bien guardado.

-¿Pero tenemos Chema para rato o no?

-Está claro que va a haber otra temporada, pero de momento no sé si será la última. La serie ya tiene seis años y tarde o temprano tiene que terminar. Me dará mucha pena, pero ya cuento con ello. Además es preferible que termine en un momento alto, cuando la gente no se haya cansado de ella. Y creo que todavía no se han cansado.

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