07 de julio de 2018
07.07.2018

La "Semana Negra" no se deja matar

El gran festival cultural del verano arranca con la llegada en tren a gijón de los primeros escritores y la apertura del recinto ferial

07.07.2018 | 00:11

Hay quienes afirman que el verano empieza realmente en Gijón cuando se ve girar la noria de la "Semana negra" en el cielo de la bahía. Es exageración, en esa línea expresiva que tanto gusta en el cantón milenario. Tiene de cierto, sin embargo, que la ciudad ha ido aclimatando su sentido estival -acompañe o no la climatología- al rebufo del mayor festival español de literatura de género. Un cita que, pese a su nombre, dura en realidad diez días y que parece inamovible en el calendario sociocultural gijonés. "Un clásico", según subraya José Luis Paraja, director del comité organizador. Y ya se sabe que los clásicos se prolongan por las fidelidades a una manera de entender y de hacer las cosas. Así, el "tren negro" llegó ayer puntual - a las cinco y veinte de la tarde, hora más o menos torera y con una treintena de escritores- a los andenes de una estación que se inauguraba como "provisional" allá por 2011. Cinco horas de platicado viaje desde Chamartín, con alguna rueda de prensa a bordo (Ana Longoni, José Carlos Somoza y Antonio Mercero), y siempre bajo la comandancia del otro director del certamen, Ángel de la Calle: "El programa de este año es muy bueno y sólo puede incordiar la lluvia; lo temas son muy variados e interesantes".

Fue una recepción como no se veía desde hace tres años. Quiere decirse que la "Semana" recuperó, para ser coherente con su historial, la costumbre de las protestas a toda pancarta y a todo silbato. Colectivos de Liberbank, Hotel Reconquista, vecinos de La Camocha, Parados y Precari@s, Duro Felguera o defensores de la remunicipalización del servicio gijonés de ayuda al domicilio. Una antología de algunos de los conflictos asturianos de los últimos meses. Y puesta bajo una coral en la que se insistió: " Que viva la lucha de la clase obrera".

Los "semaneros" más impenitentes recordaban ediciones (está en marcha la trigésimo primera) en las que la Banda de Música de Gijón recibía a los autores y demás invitados con las notas de "Begin the Beguine". Por allí andaba entonces uno de los fundadores del evento y director durante algunos quinquenios, Paco Ignacio Taibo II. El escritor astur-mexicano no vendrá este año. "Andará celebrando el triunfo de (Andrés Manuel) López Obrador; igual lo hacen jefe de algo", explicaron desde un corrillo, en referencia al reciente e histórico triunfo de la izquierda en México. Nunca había pasado hasta ahora.

Pero los que nunca fallan son los charangueros de "El Ventolín", con su repertorio partisano y de brigada internacional: "Bella ciao" y por ahí seguido. Los escritores neófitos, con cara cansada y ganas de llegar al hotel para refrescarse, suelen tomarse esta inmersión en los auténticos "cuarenta principales" de la "Semana" con una mirada que no oculta un cierto interés etnográfico. Gente cabreada, que habla de la clase trabajadora y cosas así, y músicos con la tricolor en las partituras.

Pero la "Semana negra", que ha logrado convivir durante siete años con un gobierno de derechas sin renunciar a su ideario, no engaña. Lo remarcó Paraja, que ahora cultiva una barba blanca como de otro siglo, en los discursos de bienvenida. Fue en el salón de recepciones del Ayuntamiento, ante la mirada insomne de Jovellanos y la de otros próceres locales: "La 'Semana negra' hay que caminarla". Y ante la de escritores veteranos, como José Luis Muñoz, o la de recién llegados, como Antonio Mercero. Ojo, el hijo del recordado director de cine trae bajo el brazo "Al final del hombre", la primera novela novela protagoniza por un detective transexual, Sofía Luna.

Paraja recordó, asimismo, que la "Semana" es el original. Y que es la genuina inspiradora de las decena de festivales de literatura negra que han ido montándose por aquí y por allí: de Getafe a Barcelona. Animó a los autores a descubrir Gijón: "una ciudad maravillosa, abierta y muy discutidora". Hizo también una referencia a que el año próximo el certamen se celebrará después de las elecciones locales y autonómicas: "Algunos es posible que no estemos aquí; sabemos que somos un festival incómodo". Y más tarde, a este periódico: "Seguiremos mientras el cuerpo aguante. En la recepción a los escritores, en la que antes solía ofrecerse un copetín -cortesía que se acabó con las estrechuras económicas- intervino además la concejala de Cultura. Montserrat López Moro hizo su propio resumen de lo que, a su juicio, significa la "Semana negra": "Una gran fiesta de la cultura".

Estuvo escoltada por los concejales Esteban Aparicio (Foro), Marina Pineda (PSOE), César González (PSOE), Mario Suárez Fueyo (XSP), Estefanía Puente (XSP), Aurelio Martín (IU) o Ana Castaño (IU). Algunos habían pasado ya por la estación para acompañar la llegada del "tren negro" y estuvieron después en el corte de la cinta inaugural del certamen. Vuelve por séptimo año consecutivo a los escenarios del antiguo astillero de Naval Gijón. El emplazamiento, averiado por una inocultable decadencia, queda hasta bien para presentar novelas de crímenes y acumular argumentos sobre la sociedad líquida y las secuelas del último "austericidio". También se sumaron al grupo de la tijera el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, junto con el senador Vicente Álvarez Areces (otro fundador) y la presidenta de la asociación que mantiene el tinglado, Susana Quirós.

La concejala López Moro había hecho referencia poco antes al potente contenido feminista que tiene la "Semana" en esta edición. Una apuesta que está simbolizada por la mascota oficial obra de Enrique Herrero. Este año "Rufo" se ha convertido en una "Rufa" salida directamente de las manifestaciones y protestas del 8-M: "Es un compromiso con la necesidad de dar más visibilidad a las mujeres". Primeras presentaciones de libros y apertura de las exposiciones, librerías, bares, mercadillos... Están invitados ciento cincuenta escritores y hay ciento setenta y cinco actos programados. Anoche volvieron a sonar, además, los grupos que tocaron en la primera edición: de Felipe y Bottamino a "Fuera de Serie" o "Los Paramétricos". Quedan días.

Durante diez días pasarán por el viejo astillero de Nagisa, donde están programados ciento setenta y cinco actos, más de ciento cincuenta escritores y medio millón de personas dispuestas a disfrutar de lo que se ofrece

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