02 de septiembre de 2019
02.09.2019

Copa de Naciones

la inconveniencia de postergar a la mañana la prueba reina de la hípica

02.09.2019 | 00:08
Vuelta de honor del equipo italiano en la pasada Copa de Naciones del CSIO 2019.

Hablar de la Copa de Naciones de Hípica es hablar de un tipo de competición al nivel de Ryder Cup o Copa Davis por dos motivos singulares. Uno primero, por tradición, ya que como las otras dos competiciones mencionadas su origen nos traslada un siglo atrás; y un segundo, la originalidad del formato que las desarrolla, combinando el trabajo en equipo de deportes individuales.

Dicho esto, que son comentarios obvios, y a riesgo que mentes sesudas e "interesadas", muy conocedoras del intríngulis técnico de la hípica salgan en defensa de lo indefendible.

Únicamente digo lo que simplemente me ha parecido la programación para las 13 horas del viernes del comienzo de la prueba de la Copa de Naciones de CSIO de Gijón, y lo digo desde la modesta posición de quien era uno de los cuatro únicos espectadores que estaban al inicio de la primera Copa de Naciones que se disputó en Gijón en el año 1987 (seguro que hay imágenes de TV), cuando José Antonio Mori nos puso la música de la introducción de "Así hablo Zaratustra", del maestro Richard Strauss; simplemente digo que me ha parecido una ignominia a la tradición y al deporte de la Hípica. Reconociendo que el público que acude al recinto de Las Mestas en su inmensa mayoría, lo hace por las apuestas, que a fin de cuentas son las que sustentan y permiten la existencia de la competición hípica. Pero esto no es óbice, para tener un poco de elegancia a la hora de postergar al ostracismo de una mañana de verano a la prueba reina de la Hípica.

No cabe duda que los intereses económicos han debido prevalecer, para beneficio de la empresa que ahora dirige nuestro Hípico, ya que no sé porque razón económica se expolió al pueblo de Gijón, cuando el Patronato Deportivo Municipal sigue siendo el que pone la "infantería" al servicio de la organización, entiéndase aquí operarios, burócratas, amanuenses, prensa y demás personal necesario para el funcionamiento del CSIO.

Nuestros políticos no se han puesto de acuerdo en el diseño del futuro de nuestro Hípico, y que los vaivenes a los que está sometida la organización (en genérico) del concurso, nos está conduciendo por un descenso hacia los abismos que está convirtiendo el concurso en una competición paupérrima, y cada año que pasa más pobre, con binomios, salvo honrosas excepciones, alejados de los primeros puestos del ranking de la Federación Ecuestre Internacional, sustentado el concurso de saltos gijonés unicamente por la experiencia y el trabajo de "la fiel infantería".

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