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Al fin, un finde de verano

Un domingo radiante, con cielos azules y más de treinta grados, abarrota playas, piscinas y ríos para dar la bienvenida a una estación que se ha hecho de rogar: “Ya era hora de que llegara”

Carlos Rodríguez se lanza al agua en la playa de Salinas, impulsado por Hugo Fernández, Hugo Pérez y Sara Felgueroso. | Miki López

Carlos Rodríguez se lanza al agua en la playa de Salinas, impulsado por Hugo Fernández, Hugo Pérez y Sara Felgueroso. | Miki López

Después de remolonear durante casi un mes, el verano irrumpió sin llamar en Asturias y dejó al pasar, al fin, un fin de semana de julio de los de verdad, de playa llena y calor sofocante, de atasco y más de treinta grados. Ayer hizo otra vez, como el sábado, más calor en el interior que en la costa, y situó la nueva temperatura máxima del verano en los 33,2 grados medidos a eso de las cinco de la tarde de ayer en San Antolín de Ibias, pero el cielo raso y despejado de nubes echó a la playa y al aire libre a miles de asturianos. Por fin.

Para empezar el día, eso sí, en Gijón el sol libró una batalla a a vida muerte con la bruma que amaneció cubriendo la playa de San Lorenzo. El servicio de salvamento tuvo que colgar la bandera roja ante la baja visibilidad, pero ya cerca del mediodía, a eso de las 13.00 horas, los socorristas izaron la bandera amarilla en todo el arenal, lo que permitía el baño con precaución. Si bien, aunque despejó, las nubes no se marcharon y su sombra se podía ver moverse a toda velocidad en el principal arenal del concejo, como si alguien estuviera rebobinando un VHS. Al final, Lorenzo pudo aparecer por la bahía a la que bautiza y ello significó que miles de gijoneses y turistas se decidieran a pasar un buen día de playa. Tras una primera mitad de julio aciaga, por las lluvias y el mal tiempo, era lo que tocaba.

Lorenzo Ramos, tumbado, junto a Inés Marcos, Laura Ramos, Anne Recke, Lucía Ramos y María Arbelo, ayer, en la playa de San Lorenzo, en Gijón. | Juan Plaza

Cerca de la Escalerona, un grupo de jóvenes pasa toda la jornada tumbados en la arena. Son Laura Ramos, Anne Recke, Inés Marcos, Lucía Marcos, María Arbelo y Lorenzo Ramos. Las dos primeras son de San Sebastián y Pamplona, así que ya están acostumbradas al clima norteño. Sin embargo, los cuatro últimos vienen desde muy lejos. Nada más y nada menos que desde Santa Cruz de Tenerife. Los cinco jóvenes no están de turismo, sino que viven en Oviedo porque estudian para el examen del Médico Interno Residente, el MIR. Para estos cuatro canarios, lo que ayer se vivió en Gijón meteorológicamente hablando sería la clásica “panza burro”. Si bien, aprovechando que el sol quería hacer acto de presencia, no dejaron escapar la posibilidad de pasar un buen día de playa. “Hay que aprovechar”, remarcaron.

Desde la izquierda, Adriana Sánchez, Jonathan Gutiérrez, Nacho Suárez y Loli Pérez, en la piscina municipal de Las Caldas. | Luisma Murias

Cerca de ellos estaban José Luis Rodríguez, al que apodan “Zapatero” por el presidente del Gobierno, y también “Puma”, por el cantante, y su mujer, Cristina Varela, que aprovechaba para tostarse al sol tumbada en la arena mientras su marido se cobijaba bajo una sombrilla de colores. El primero es de Gijón, la segunda remarca que es gallega aunque lleva tiempo afincada en la villa de Jovellanos. “Con el verano que hemos pasado, como para no venir a aprovechar ahora la playa”, sentenciaron dos de los miles de gijoneses que ayer disfrutaron de uno de los primeros grandes días de playa, que mejoró en prestaciones a media tarde, cuando ondeó la bandera verde.

Un grupo de estudiantes del MIR, en Salinas. De izquierda a derecha, Beatriz Garrán, Raquel Marcé, Javier Oria, Javier López, Alejandro Rodríguez y, agachados, Diego del Palacio, Olga Groba, Lucía Trilles, Manuel Rodríguez y Lucía Guerrero. | Miki López

Entre los que salieron a disfrutar de este verano incipiente en Oviedo estaba Vanesa Fernández, a la que el teletrabajo no le impide empaparse de este inicio tardío de la temporada estival. “No quiero perderme estos días tan buenos, no vayan a ser los únicos”, decía ayer, entre risas, mientras pasaba el día con su familia en la piscina de Las Caldas. La playa “la odio, prefiero mil veces venir a la piscina. Además, con los niños es más sencillo estar aquí, es más fácil saber dónde están”, decía Azucena Beltrán, que cuando vio el sol por la mañana cogió a sus cuatro hijos y se los llevó a la piscina de San Lázaro. “Aquí se está muy bien, no es tan agobiante como la playa y no hace falta venir en coche. Todo son ventajas”. Las piscinas estaban ayer completamente llenas en uno de los primeros días en los que la capital disfrutó del cielo azul y temperaturas que rozaron los treinta grados. En esas condiciones, otro de los sitios favoritos es el río. Junto al Nalón, entre Las Caldas y Caces, “no hace falta playa. Aquí hay menos gente, se está genial”, comentaba Mabel Arias mientras pasaba el día con sus hijas.

La playa de Santa Marina, en Ribadesella. | María Villoria

En la playa de Salinas, abarrotada durante toda la jornada, grupos de amigos y familias madrugaron para coger sitio. No hay sol para derrochar en el intermitente verano asturiano, así que “vinimos pronto. Para un día bueno que hay, hay que aprovecharlo. Llevamos viniendo tres días seguidos y esperamos seguir”, afirma la avilesina Patricia Pérez, que disfrutaba acompañada de sus amigas.

Las altas temperaturas llenaban el agua de gente que quería refrescarse y darse un chapuzón. Sin embargo, otros no consideraban que el tiempo fuese para tanto. En un grupo de estudiantes MIR, diez jóvenes de varias provincias que disfrutaba de la playa de Salinas, había división de opiniones. “Aquí cada uno es de un lugar distinto: Mallorca, Ceuta, País Vasco, Andalucía... Hemos venido a comer y dormir. Los andaluces dicen que el tiempo está bien, pero hace demasiado calor”, apunta Olga Groba, estudiante MIR en Oviedo.

Desde la izquierda, Marcial García, Isabel Alonso, Nora González, Raquel Álvarez y Aroha García, ayer, en las piscicnas de San Lázaro, en Oviedo. | Luisma Murias

Albert Ezquerra y Raquel Aragón, junto a su hijo Oliver, de un año, pasan unos días en Ribadesella y ayer visitaron Llanes, la playa de Gulpiyuri, Cuevas del Mar y los bufones de Pría. Es su primera vez en Asturias. “Esto es increíble, de revista. No esperábamos que todos los pueblos fueran tan preciosos, parece otro país”, señaló Ezquerra. La ovetense Aurora Fariña, segunda residente en Celoriu (Llanes), acudió ayer a la playa de Borizu, junto a su hija Lucía y otros familiares. “Hay que aprovechar, es el primer día con sensación de verano de verdad”, resaltó. María José Hernando vive en Torrelavega (Cantabria), pero tiene su segunda residencia en Llanes, donde ejerció como maestra varios años. Ayer disfrutó de baños de sol en la playa de Toró. “Ya era hora que llegara el verano”, indicó.

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