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De guapo subido (7): Viavélez (El Franco)

Viavélez, los secretos del mar mejor contados

La localidad franquina respira salitre por los cuatro costados y rumia las historias de sus marinos por el mundo

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Viavélez, un pueblo guapo de Asturias que respira mar por todos los costados Carmen Jaquete /Miki López

En Viavélez muchas casas tienen nombre de mujer. En Viavélez las ballenas tienen una historia. En Viavélez se construyeron “los bergantines más veloces de la Guerra de la Independencia”... En Viavélez, en definitiva, casi todas las historias hablan del mar, de marinos y pescadores, del horizonte cantábrico y de un mundo que se recorre y se comprende navegando.

Esas historias son las que se oyen cuando el caminante se detiene en este pueblo de Viavélez, puerto distinguido del occidente, ahora tranquilo pero marcado por un pasado de febril actividad. Una localidad con barcos en el paisaje, salitre en el ambiente y marcado por el sonido de las olas del mar. Un pueblo del concejo de El Franco que es uno de los más guapos de Asturias, por votación popular. La que llevó a cabo LA NUEVA ESPAÑA al inicio del verano, para contar con la opinión de cien conocedores de la región.

Hermenegildo Tellado Iglesias, capitán de la Marina Mercante jubilado | Carmen Jaquete

En esa selección de enclaves que ver, por ejemplo en este verano, la localidad franquina de Viavélez quedó en el séptimo puesto de un ranking que lidera Bandujo (Proaza) y que sigue, por orden, Lastres, Bulnes, Cudillero, Tazones y Puerto de Vega y otra decena de localidades más que se irán describiendo en estas páginas a lo largo del mes de julio y agosto. Un ranking, sin duda, que hace justa distinción entre rincones de gran belleza de la región.

En Viavélez esa belleza es objetiva. Y lleva a pensar en los años y los siglos en los que todo el pueblo vivía de la marinería y la pesca. Empezando por el impulso económico que nació de la caza de la ballena y muy ligado a los contratos de armazón que las gentes de la zona firmaron con navegantes del País Vasco para hacer frente a las capturas de ballenas y el aprovechamiento de sus derivados. Para la caza de dicho animal se necesitaban tres “armaxas”, unas embarcaciones de remo, lo que dio origen al astillero de Viavélez, y así fue como casi todo el pueblo acabó dedicándose a la carpintería de ribera, que cogió auge a mitad del siglo XIX. De esos astilleros salieron importantes embarcaciones y veloces bergantines que hicieron la Guerra de la Independencia.

Los secretos del mar mejor contados

Todo esto lo sabe el vecino de Viavélez Hermenegildo Tellado Iglesias, conocido como Gildo, sobrino de la ilustre escritora del pueblo marinero, Corín Tellado, y también presidente de la Asociación de Vecinos de Santo Ángel. Además “Gildo” es capitán jubilado de la marina mercante. Nació en Viavélez, pero a los 9 años emigró a Gijón, como muchas otras familias del pueblo, para estar en el puerto base ya que su padre, como la mayoría del pueblo, era marino. Se licenció en Náutica en la escuela de la Marina Civil de Gijón, y formó parte de la primera promoción de capitanes en licenciarse propiamente en la citada escuela.

“Viavélez era un puerto de marinos mercantes”, remarca Gildo. Quiere decir que no es tanto un pueblo de pescadores, como de marineros, de los que lo saben todo sobre el transporte marítimo. Ya su abuelo trabajaba en lo mismo y su padre quería para él otra cosa, pero se topó con la vocación de “Gildo”. “Mi padre y mi tía Corín me decían ‘tienes que estudiar arquitectura como Berto (un primo)’”, pero no se logró. “La primera vez que pisé la cubierta de un barco tenía tres años y fue un viaje cortito de Avilés a Gijón” ríe. Eso fue de niño, porque ya de joven se dedicó conocer mundo junto a su padre: “Me saqué la cartilla de navegación en el 76, antes de navegar como profesional, porque yo ya iba con mi padre a Alemania, a Bélgica, a Francia, Barcelona...”.

Una casa al lado del puerto deportivo|

Eso sí, su alma siempre estuvo en su pueblo. “El mar desarraiga mucho. He vivido en Gijón, en Bilbao, en Houston, en Singapur. Pero soy de Viavélez; el alma está aquí siempre, la casa no sé...”, comenta. Cree que viajar alrededor del mundo le ha aportado mucho conocimiento. “Andando en navegaciones internacionales como he estado yo conoces tantas razas, tantas culturas, que lo primero que te quitas de encima es el racismo, porque ves que los problemas son los mismos en todo el mundo. Todo el mundo piensa en lo mismo, en la familia, en los hijos, en el estudio... Es igual que seas chino, japonés, negro o el americano más refinado de Houston o de Nueva York. Da lo mismo. Hasta esquimales he conocido en Alaska. Hablas con ellos, y las preocupaciones son iguales” cuenta.

También es Gildo el que explica cuánto supone la figura de las mujeres en los pueblos costeros. Ellas eran, realmente, las que estaban en el pueblo la mayor parte del tiempo. “Mis hijos, como buenos hijos de marino, crecieron sin padre. Aquí todas las casas tienen nombre de mujer, porque era la que estaba. Si mi padre hacía campañas de once meses, mi bisabuelo hacia campañas de dos años o tres”, cuenta.

Rosa Bernarde, miembro de la asociación de vecinos, aporta su visión de lo que era el quehacer femenino en el pueblo. Explica que las mujeres se dedicaban al filandón, “se reunían a coser redes y a hacer velas, mientras una se dedicaba a leer libros, lo que daba mucha cultura literaria”, relata. Eso le lleva a citar que pudo ser esa cultura literaria la que inspiró a la escritora Colín Tellado, la más ilustre de las nacidas en Viavélez. “Mi tía Corín, la afición a leer la cogió con Rosa de Cuchilla (su profesora de costura). Y luego la de escribir en los ‘mariaxis’,”. Se refiere a las reuniones de marineros, vino en mano, en la que estos contaban todas sus aventuras por el mundo. “Somos todos muy aventurerilllos; aquí si prendiste una cerilla es que incendiaste media ciudad. Corín también era bastante hiperbólica”, sostiene su sobrino.

Félix López, armador y patrón del “Nuevo Soirana”. Carmen Jaquete

En Viavélez abundaban esas reuniones, y así lo recuerda Gildo. “Antes Viavélez estaba empapado de este ambiente. Ahora solo tenemos un bar tres meses al año así que el pueblo está desnaturalizado, casi no nos conocemos” lamenta.

Como puerto pesquero Viavélez ganó peso tras la Guerra Civil. A día de hoy hay 8 embarcaciones, “nada mal”, comenta el patrón mayor de la cofradía de Viavélez, José Manuel García Alonso. “Si echas cuentas con otros puertos de Asturias nosotros estamos bastante bien, porque hay puertos que van a menos”.

Uno de estas embarcaciones pertenece a Félix López Rúa, patrón del “Nuevo Soirana”, hijo de pescador, que comenzó muy joven en la pesca. “Con 18 años empecé en barcos de aquí del pueblo, en el ‘Bedia’ y en el ‘San Román’ y después ya compré mi propio barco”. Además Félix es percebeiro, y reconoce que está enamorado del mar, donde pasa más tiempo que en tierra, y no piensa dejarlo nunca. “Mi sueño cuando me jubile es comprar un yate o un velero para viajar, andar medio mundo o el mundo entero, si hace falta. Vender todo lo que tenga e irme”. Se ha enfrentado a grandes marejadas y a pesar del riesgo le compensa: “si está muy bueno el mar trabaja mucha gente. Cuando más mar hay, mejor vendes” avisa.

Siempre el mar. En todos los sentidos rodea a Viavélez. Y de la parte recreativa sabe mucho el presidente del club náutico Avante, Eduardo Alonso. “Aquí hay muy buena relación entre la pesca profesional y la pesca deportiva. En muchos puertos hay mucho conflicto porque tiene que compartir la misma zona del puerto, sin embargo aquí es un caso especial”.

Viavélez guarda y cuenta los mayores secretos del mar; hablar con sus gentes es la ventana más cercana a él, más que escuchar una caracola. Los “mariaxis” se acabarán, aunque ya casi no se sirva vino.

Cómo llegar

Desde Navia se recomienda ir por la carretera nacional (N-634) hasta La Caridad. Allí, cruzar el pueblo y bajar por la carretera comarcal.

Desde Oviedo se sale por autovía A-66 hasta la A-8; se sale por la salida 488, para cruzar el pueblo de La Caridad. En el Ayuntamiento hay que bajar la carretera FR-3 y todo recto se llega al mismísimo puerto de Viavélez.

No hay que perderse

El pueblo conserva muy bien el puerto pesquero y cuenta con un gran puerto deportivo.

Además el club náutico ofrece actividades culturales por el verano.

Qué dicen

La escritora Corín Tellado nació en Viavélez en 1927. En este pueblo nació su amor por la literatura, que le llevaría a escribir alrededor de 5000 obras. En 1962 la UNESCO declaró que era la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes. Ahora sus herederos han cedido los derechos de todos sus libros a Telemundo, una de las grandes productoras internacionales.

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