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La larga espera por una bici eléctrica en Asturias

El “boom” en la demanda hace que los compradores de estos vehículos tarden un año y medio en conseguir uno

El boom de las bicicletas eléctricas colapsa el mercado en Asturias: "Conseguir una es casi como que te toque la lotería" VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Miki López

La lista de espera para conseguir una bicicleta eléctrica alcanza el año y medio. La pandemia aceleró una demanda que ya venía fraguándose lentamente desde hace más de una década. La idea de disfrutar al aire libre, pero manteniendo la distancia social encajaba como un guante con un medio de locomoción y ocio como la bicicleta. Además, la bicicleta eléctrica ofrecía la posibilidad de hacer deporte en el exterior, sin la necesidad de tener una gran condición física. Tiendas como “Garajes Paco” comenzaron a vender las primeras alrededor del año 2005. Sin embargo, el covid-19 parece haber acelerado una tendencia ya evidente. En los dos últimos años la demanda experimentó un crecimiento exponencial y se sitúa en niveles históricos, según un estudio realizado por Conebi (Confederación de la Industria de la Bicicleta Europea).

Armando Cuendias muestra una bicicleta eléctrica de montaña en su tienda de Avilés. | Ricardo Solís

Armando Cuendias muestra una bicicleta eléctrica de montaña en su tienda de Avilés. | Ricardo Solís

Paco Méndez, dueño de “Garaje Paco”, afirma que las solicitudes crecieron un 50%, mientras que Javier Morán, dueño de “Bicis Morán Oviedo”, asegura que se multiplicaron por tres, más de lo esperado. El sector no estaba preparado para un “boom” así.

Álvaro García Álvarez, con su bici eléctrica en Xivares. | Luisma Murias

Álvaro García Álvarez, con su bici eléctrica en Xivares. | Luisma Murias

La gran demanda ha provocado que la mayoría de las tiendas no dispongan de stock. Dependiendo del modelo, el tiempo de espera puede ir desde los seis meses hasta un año y medio. Los pedidos se hacen con mucho tiempo de antelación y las bicicletas suelen venderse antes de llegar a la tienda, según se hace el encargo. “Garaje Paco” es una de las pocas tiendas en las que todavía quedan existencias, aunque señala que “no de todos los modelos que nos gustaría”.

Morán comenta que en 2021 no llega el stock por parte de los fabricantes y distribuidores. “Tampoco dan explicaciones, solo dicen que hay sobreventa”, añade. Últimamente, el mercado de bicicletas estaba saturado. Según explica Manuel Llera, dueño de “Lolus Bikes”, “al final de temporada siempre había que hacer descuentos bestiales para vender las existencias, por lo que se perdía alrededor del 20% de la facturación”.

Llera comenta que en Asturias la mayoría de las tiendas son pequeñas y de autónomos por lo que “aproximadamente un 50% de las tiendas iba a cerrar, hasta que llegó el ‘boom’ de las bicicletas eléctricas”. En su tienda, el 90% de la facturación viene precisamente de estas ventas.

Los precios también se han visto afectados. Morán asegura que se han triplicado en el último año, aunque no lo achaca a la demanda, sino a una subida general. Llera se muestra más tajante: “Los fabricantes ponen el precio y las condiciones que quieren. Este año lo han subido alrededor del 15% y, además, empiezan a cobrar los portes, 35 euros más IVA por bicicleta”.

El perfil del consumidor se ha ampliado. La bicicleta eléctrica no es tan distinta a la común como parece. Se pedalea la mayor parte del tiempo, pero tiene la capacidad de que el ciclista pueda impulsarse con facilidad gracias a la opción de “asistencia de pedaleo”. Por eso, ahora hay quienes lo ven como una alternativa de vehículo urbano y quienes la eligen para disfrutar y hacer deporte sin tener una condición física extremadamente buena.

De cara al futuro, algunos de los propietarios de establecimientos planean especializarse solo en bicicletas eléctricas con vistas a un tipo de clientela en concreto, ya que como sostiene Llera “incluso antes de la pandemia se vendían con más facilidad las eléctricas que las de 500 euros, porque tenía que esperar a venderlas con descuento y acababa perdiendo dinero”.

No obstante, otros propietarios de establecimientos de venta se muestran esperanzados con el futuro de la demanda de las de carretera o de las de montaña, que siguen siendo las más vendidas. No creen que vayan a ser sustituidas por las eléctricas: “Va a aumentar la venta de bicicletas eléctricas, pero no van a sustituir al resto porque son mundos paralelos. Uno no quita lo otro”, coinciden Morán y Méndez.

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